Este miércoles 28 de enero se realizó en la Ciudad de Buenos Aires un acto en defensa de la soberanía venezolana y en rechazo a la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela, en el marco de una convocatoria internacional de solidaridad sindical impulsada por la Confederación Sindical de las Américas (CSA) y la Confederación Sindical Internacional (CSI).
La actividad tuvo lugar en el Teatro La Máscara, organizada por las dos CTA, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores; a doce años de la declaración de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que estableció a la región como Zona de Paz.
Desde el escenario, representantes del sindicalismo, organizaciones y movimientos sociales condenaron la intervención militar estadounidense en Venezuela, ratificaron la defensa de la autodeterminación de los pueblos y exigieron la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, a la vez que reafirmaron a América Latina y el Caribe como un territorio de paz.
En nombre de la CTA Autónoma, la secretaria adjunta Mariana Mandakovic afirmó: “No es un ataque solo a Venezuela, sino a la Patria Grande y a los trabajadores a nivel mundial”. Añadió que la doctrina Monroe sigue expresando las intenciones imperialistas y señaló que “en un contexto donde la desigualdad se profundiza, Estados Unidos impulsa este ataque”.

Mandakovic también reivindicó la autonomía y la autodeterminación de los pueblos y llamó a “organizarse y salir a la calle” como herramienta clave porque, sostuvo, “no está en juego solo el destino de Venezuela, sino el de todos los pueblos que luchan desde hace más de 200 años por una patria liberada”.
Por su parte, Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores, destacó que las centrales sindicales continentales coincidieron en condenar el intervencionismo de Estados Unidos y lamentó que existan gobiernos, incluido el argentino, que “aplaudan estas acciones”. Aseguró que la movilización es una demostración de que “los pueblos estamos de pie” frente a lo que definió como una nueva lógica mundial basada en el uso de la fuerza y la violación de la soberanía.
La conferencia también vinculó la situación actual con hitos históricos de lucha por la soberanía regional, incluyendo referencias a los 50 años del golpe de Estado y al plan Cóndor, y llamó a ampliar la solidaridad internacional desde las calles y las organizaciones populares.
Los oradores denunciaron además la presencia de gobiernos en la región que, en su visión, actúan como aliados del imperialismo. “Tenemos que sufrir la humillación de estar gobernados por un presidente que lidera el sometimiento por Estados Unidos y avala el genocidio en Palestina”, afirmó uno de los participantes, en alusión a políticas internacionales de aliados políticos de la derecha. Entre las amenazas que mencionaron figuró la situación política en Colombia, la vulnerabilidad de Cuba y México y la necesidad de respuestas populares más amplias: “el imperio estadounidense tiene que entender que América Latina no les pertenece, ni sus recursos ni sus pueblos”.
La actividad de este 28 de enero se dio en el marco de una jornada internacional de solidaridad con Venezuela y por la paz regional, impulsada por centrales de trabajadores, organizaciones y movimientos sociales de todo el mundo. La jornada incluye movilizaciones y pronunciamientos en varios países contra lo que califican de violación del derecho internacional y de amenaza a la autodeterminación de los pueblos.










