Colombia define presidente entre la continuidad y la renovación

Tras una jornada pacífica y con alta participación, el pueblo colombiano decidió que Gustavo Petro y Rodolfo Hernandez serán los candidatos que disputarán la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Petro ganó pero no pudo evitar el balotaje. La sorpresa fue de Hernández, que se impuso sobre Fico Gutierrez

Tras una jornada electoral con amplia participación en Colombia, los candidatos Gustavo Petro del Pacto Histórico y Rodolfo Hernández de la Liga de Gobernantes Anticorrupción deberán disputar la presidencia en segunda vuelta el próximo 19 de junio. 

De acuerdo a la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia, Petro obtuvo 8.522.399 de votos (equivalente al 40,33 por ciento), mientras que Hernández logró 5.951.013 sufragios (28,16 por ciento).

Por su parte, el candidato del uribismo, el ultraderechista Federico Gutiérrez, solamente alcanzó 5.048.238 de votos (23,89 por ciento) y ya declaró que apoyará a Hernandez en la elección de junio. Sergio Fajardo quedó cuarto con 887.578 de votos (4,20 por ciento).

La jornada electoral se caracterizó por la alta participación, especialmente de jóvenes, así como de un entorno en paz. Cerca de 21 millones de ciudadanos acudieron a las urnas, un 54% de los votantes. 

Tras la publicación de los resultados, los candidatos enviaron sendos mensajes a la población colombiana. Rodolfo Hernandez emitió un vídeo donde enfatizó que combatirá la corrupción y prometió no defraudar a sus electores, «hoy perdieron las gavillas que creían que serían Gobierno eternamente, hoy ganó Colombia (…) los próximos días serán decisivos para determinar el futuro del país, soy consciente de la necesidad de unir en el camino de cambio que se ha hecho evidente y contundente», añadió.

«Soy consciente que será el pueblo colombiano quien me acompañe en la defensa de las decisiones que veré tomar. A quienes me votaron les diré que no les fallaré», sentenció Hernández.

Por su parte, el candidato del Pacto Histórico manifestó que “estamos a un millón de votos de ganar” al tiempo que declaró que “queremos una Colombia potencia mundial” y que el cambio que propone Hernandez implica un suicidio.

La segunda vuelta de esta elección está prevista para el próximo 19 de junio y la disputa promete una campaña feroz por parte del uribismo -que ya declaró apoyo a Hernandez- contra la candidatura de Gustavo Petro y Francia Marquez.

Si bien las encuestas ya mostraban una victoria de Petro en estos comicios, la llegada al segundo lugar de Rodolfo Hernandez fue una sorpresa. Las consultas arrojaban que el candidato Federico Gutierrez del Equipo por Colombia sería el segundo colocado. 

Con el Pacto Histórico disputando ante la Liga de Gobernantes Anticorrupción, la segunda vuelta queda condicionada por la polarización entre el progresismo, que nunca gobernó en Colombia, y la extrema derecha representada por un outsider y apoyada por el uribismo.

Hernández: seguidor de Hitler y provocador

Hernandez, la corrupción y la admiración por Hitler

Rodolfo Fernandez llegó a la elección colombiana como el candidato que promete una ruptura en relación a los gobiernos anteriores. A su vez, levanta como suya la bandera de la lucha contra la corrupción, problema al cual apunta como la causa de todos los males del país.

Sin embargo, el historial de Hernandez ya presenta algunas contradicciones en relación a su discurso. El candidato es investigado por la Fiscalía en un caso que cuestiona  cómo manejó la contratación pública en el tema de basuras cuando era alcalde de Bucaramanga. En la causa se investiga el vínculo de Hernandez con la empresa Vitalogic, en la que su hijo trabajaba como lobista y cobraba una comisión de millones de dólares. Su juicio será justo después de la segunda vuelta presidencial.

Hernandez era hasta hace unos meses un desconocido para la mayor parte del país. Empresario inmobiliario de 77 años es un millonario que ama la controversia y ha logrado escalar en las encuestas en la recta final de la campaña con un discurso populista.

Se presenta como un outsider de la política, pero fue alcalde de Bucaramanga, una ciudad ubicada en el oriente de Colombia, la cual ganó por sorpresa, incluso para él mismo, que ni siquiera estaba en la ciudad el día de las elecciones para seguir los resultados. En la ciudad es recordado por haber golpeado a un concejal de la oposición, una agresión por la que tiene un proceso abierto.

Hernández ha cimentado su campaña en las redes sociales donde muestra su furia contra la corrupción. “Vamos a sacar a los ladrones del Gobierno”, promete en un avión comercial seguido de los aplausos de los pasajeros. El candidato de la Liga de Gobernantes Anticorrupción no presenta en su plataforma ninguna propuesta concreta dirigida a combatir esta cuestión. En su discurso tras la victoria en primera vuelta, Gustavo Petro advirtió que “la corrupción no se combate con frases de Tik Tok, la corrupción se combate arriesgando la vida. Nosotros hemos arriesgado la vida para luchar contra un régimen de corrupción”.

El ex alcalde no participó de ninguno de los debates presidenciales. En cambio, utilizó sus redes sociales para interactuar con sus seguidores y participa en bulliciosas caravanas de coches, motos y donde se destaca el uso de camisetas de la selección de fútbol colombiana y banderas del país.

Una de las manchas de Hernandez fue su participación en un programa de televisión donde declaró su admiración por Adolf Hitler, el líder de la Alemania nazi, a quien además llamó de “pensador”.

Mientras Gustavo Petro ha pasado gran parte de su campaña explicando sus ideas y desmintiendo acusaciones para ahuyentar el miedo que causa en el establishment la llegada al poder de la izquierda por primera vez, Rodolfo Hernández apeló sin pudor y sin propuestas concretas a metáforas sencillas que hablan de forma directa y sin intermediarios al corazón de una clase baja y media, empobrecida después de la pandemia.

Entre sus propuestas está la de garantizar “que todos los colombianos vayan una vez al año al mar”, eliminar siete embajadas, hacer grandes recortes presupuestarios, suspender el uso de aviones y helicópteros presidenciales o donar todo el dinero que reciba como salario.

También promete crear una Ciudad Justicia, en medio del Vichada, un departamento al sur del país, donde llevaría a los presos para que hagan labores agropecuarias y les pondría pulseras controladas por satélite.

Sin haber presentado una planificación que explicara cómo pretende llevar adelante estas propuestas, lo cierto es que Hernandez se perfila como la opción del establishment y la derecha colombiana para derrotar al candidato del Pacto Histórico. Con más de 20 días por delante para que se defina quién gobernará el país durante el próximo período, Colombia continúa el camino por lo que son las elecciones más determinantes de su historia reciente.