El movimiento contra ICE crece en EE.UU. tras el asesinato de una mujer en Minnesota

El asesinato de Renee Good, una mujer de 37 años a manos de ICE, generó protestas en todo el país que fueron reprimidas por la fuerza federal; hubo arrestos y se fortaleció una renovada retórica “terrorista interna” por parte de la administración Trump.

Protesta en San Diego pide "¡ICE fuera de nuestras comunidades!" Foto: Micah Fong

Las protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se intensifican en todo Estados Unidos. Las movilizaciones exigen el arresto del agente Jonathan Ross, señalado como responsable del asesinato de Renee Macklin Good, y reclaman la abolición total del ICE.

El sábado 10 de enero, decenas de miles de personas se manifestaron en Minneapolis. Fue la movilización más grande desde el asesinato de Good. Un día antes, cientos de manifestantes se concentraron frente al hotel Hilton de la ciudad, donde se alojarían agentes federales y del ICE. Durante horas, hicieron sonar ollas, sartenes, tambores, matracas y fuegos artificiales. El ruido se escuchó en varias cuadras.

Ante la protesta, se desplegaron cientos de policías antidisturbios y efectivos estatales. El jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, había expresado previamente su preocupación por el impacto de los operativos federales en la comunidad. Sin embargo, las autoridades declararon ilegal la protesta por el ruido. Agentes fuertemente armados se enfrentaron a los manifestantes, que exigían el arresto de Ross y la salida del ICE de la ciudad.

Movilizaciones desde Minneapolis a las principales calles de todo el país

Las movilizaciones se extendieron a otras ciudades del país. Todo comenzó tras el asesinato de Good, una madre de 37 años, baleada por un agente del ICE el 7 de enero en Minneapolis. Ese mismo día, vecinos comenzaron a reunirse en el lugar del crimen y reclamaron: “¡ICE fuera de nuestras comunidades!”.

Esa noche, miles de personas coparon el barrio residencial donde Good recibió tres disparos en la cara mientras estaba dentro de su vehículo. Aparecieron altares improvisados con flores, velas, mensajes y homenajes en su memoria.

Miles de personas se reúnen en una vigilia en Minneapolis después del asesinato de Renee Good a manos del agente de ICE Jonathan Ross. Foto: Bobby A

Las protestas se replicaron en Nueva York, Los Ángeles, Seattle, Filadelfia, Washington DC, Chicago, Boston, Nueva Orleans, Phoenix, Columbus, San Antonio, Salt Lake City, San Francisco y otras ciudades. En todas, se exigió justicia por Good y por otras víctimas de la violencia del ICE. También se rechazó el intento del gobierno federal de presentarla como una “terrorista doméstica”.

Jonathan Ross no fue condenado por ningún delito y continúa en funciones. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó en una conferencia de prensa que el agente sería inmune a un proceso judicial.

Con el correr de los días, las protestas se ampliaron. Ya no se trata solo del asesinato de Good. Las movilizaciones cuestionan el despliegue de fuerzas federales militarizadas en comunidades de todo el país. Durante 2025, el ICE, la Patrulla Fronteriza (CBP), la Guardia Nacional y otras fuerzas participaron en operativos que dejaron muertos y heridos. Entre los casos se cuentan las muertes de Keith Porter Jr. en Los Ángeles y Silverio Villegas González en Chicago, y las heridas sufridas por Marimar Martínez. El 8 de enero, una pareja venezolana fue baleada por agentes de la CBP en Portland.

Este patrón de violencia generó una respuesta que supera a Minnesota y abre un escenario de resistencia nacional.

Las protestas se amplían hacia una resistencia política más amplia

En Newark, Nueva Jersey, durante una manifestación del 8 de enero, Claudia De La Cruz, directora ejecutiva de Pastores por la Paz de IFCO, afirmó: “No alcanza con sentir tristeza por lo que le pasó a Renee. Lo que hace falta es organizarse, movilizarse, luchar y ganar”.

Las movilizaciones se realizaron pese al frío extremo y la lluvia. En las marchas se escucharon consignas como “¡Abolir ICE!” y “¡Ni un centavo para la matanza del ICE!”. De La Cruz denunció que el gobierno estadounidense “aterroriza comunidades, secuestra personas y mata con impunidad”.

En varias protestas se vieron banderas palestinas, pañuelos keffiyeh y banderas de países de América Latina y el Caribe. También aparecieron consignas contra la política exterior de Estados Unidos, en especial contra la invasión a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. Carteles con las frases “Manos fuera de Venezuela” y “Abajo el imperialismo estadounidense” se repitieron en distintas ciudades.

El ICE intensifica la violencia tras el asesinato de Good

El 8 de enero, un día después del asesinato de Good, se difundieron videos de agentes del ICE disparando gas pimienta, balas de pimienta y agentes químicos contra estudiantes de la Roosevelt High School, al momento de la salida escolar. Testigos relataron que los agentes, armados y con el rostro cubierto, ingresaron al campus, empujaron personas y forcejearon con estudiantes.

Las Escuelas Públicas de Minneapolis suspendieron las clases en todo el distrito por el resto de la semana. Otro video muestra a un agente del ICE apuntando con su arma a un manifestante, a pocos centímetros de su rostro.

Ese mismo día aparecieron barricadas improvisadas en la calle donde fue asesinada Good. Se usaron pallets, escombros y árboles de Navidad descartados. Según reportes, las fuerzas de seguridad respondieron con gases, detenciones y represión. Al menos 11 personas fueron arrestadas el 8 de enero y otras 30 el 9 de enero en Minneapolis.

Choques entre narrativa federal y reclamos locales

Mientras tanto, la administración de Donald Trump reforzó su defensa del accionar del ICE y volvió a calificar a Good como “terrorista doméstica”. El gobierno aseguró que la víctima intentó atropellar a una agente, pero registros en video contradicen esa versión. También anunció que profundizará las deportaciones.

Funcionarios del estado de Minnesota reclamaron participar de la investigación del FBI. Sin embargo, la fiscal del condado de Hennepin, Mary Moriarty, afirmó el 9 de enero que aún no tienen acceso a las pruebas recolectadas.

En paralelo, la comunidad organiza apoyo para la familia de Good. En una declaración a la Radio Pública de Minnesota, su esposa, Becca Good, recordó: “El miércoles 7 de enero salimos a apoyar a nuestros vecinos. Nosotros teníamos silbatos. Ellos tenían armas”. Y agregó: “Ahora me toca criar a nuestro hijo y enseñarle, como creía Renee, que hay personas que construyen un mundo mejor”.

Una colecta solidaria ya superó el millón de dólares para la familia de Good, que incluye tres hijos.

Carteles anti-ICE durante protesta en San Diego. Foto: Micah Fong

Las protestas continúan: coordinación y expansión nacional

Las protestas continúan y ya entraron en su cuarto día. Más de mil nuevas movilizaciones están previstas para las próximas semanas. Participan sindicatos, organizaciones de derechos de migrantes, grupos de solidaridad con Palestina, espacios contra la guerra, partidos socialistas y colectivos antirracistas.

Los organizadores sostienen que la muerte de Renee Good no es un hecho aislado. La definen como un punto de inflexión para una resistencia sostenida contra lo que describen como una guerra del Estado federal contra las comunidades y la clase trabajadora. Las organizaciones aseguran que seguirán movilizadas hasta lograr la desaparición definitiva del ICE.

Artículo publicado originalmente en Peoples Dispatch realizado por Devin B. Martinez