Nucleados en las Organizaciones de Lxs Chicxs del Pueblo debatieron sobre políticas de niñez en una Argentina donde el 52,7% de las infancias viven por debajo de la línea de la pobreza.
“Nuestro método es uno que busca construir un mundo “en pequeño”, el mundo que queremos, en cada organización. Y este encuentro es la política que queremos. Pibes hablando, pibes con voz”, sostiene Claudia Bernazza desde la transmisión especial del encuentro regional de Lxs Chicxs del Pueblo el cual se desarrolló el 30 de agosto en Ensenada. “Tenemos vocación por la política grande. Nosotros queremos decirle al Estado y al gobierno qué queremos para todos los pibes, no solo para los de nuestras organizaciones”, agregó la referente nacional.
El Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo nace a fines de los ‘80 de la mano de Alberto Morlachetti, Ricardo Spinetta, Claudia Bernazza y el cura Carlos Cajade, entre otros. Pero no fue hasta los ‘90 que adquirió visibilidad nacional a través de medidas que metieron la agenda de niñez directamente en la política: el Congreso de los Chicos de la Calle organizado junto a la CGT o la marcha que el “Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo” realizó desde La Quiaca a Buenos Aires con cientos de pibes para reclamar que, en un país productor de alimentos, “El hambre es un crimen”.
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Herederos de esta tradición, toman la ternura como metodología. Manuela Mendi, referente y parte de Casa Joven de La Plata, lo pone en estás palabras: “Los estamos queriendo y eso es todo. Si generamos encuentros donde estamos pensando a los pibes y a las pibas con amor y con ternura, evidentemente la respuesta es que los pibes disfrutan, debaten, piensan, tiran ideas, se encuentran. Ellos también quieren a otros y otras”. Se trata de darle peso político a la voz y a la experiencia de vida de los chicos y chicas. De acompañarlos en esa búsqueda y poner en práctica un mundo que les permita ser sujetos políticos y de derecho. “En nuestras organizaciones construimos ese mundo que queremos, lo hacemos en cada barriada. Pero a la vez este es el mundo que queremos para todos y todas”, agrega Bernazza, quien actualmente es candidata a diputada nacional por Fuerza Patria.
Durante el encuentro regional en Ensenada, más de 500 pibes y pibas participaron de talleres que iban desde prácticas artísticas hasta deportes. También, bajo la consigna ¿Qué mundo queremos? se dividieron en comisiones para debatir sobre: los amigos y las redes sociales; la salud mental y consumos; y política.
“Nosotros queremos que los pibes pongan su palabra. La asamblea es soberana, toma una decisión y la llevamos adelante.Eso es una práctica y es un método” sostiene Juan Bruno, referente regional y parte del Club Villa Argüello de Berisso. Para llegar a esta asamblea los pibes y las pibas diariamente participan activamente en sus organizaciones. Se trata de poner en práctica la educación popular: “que va naciendo de la necesidad y se va haciendo en el aquí y ahora. Buscando una solución, qué hacer con las comunidades, pero siempre con los pibes en el centro y con los pibes en la diaria”.
Poner la niñez en agenda
“Hemos sacado a 2,5 millones de chicos de la pobreza”, repetía el presidente Javier Milei en la inauguración de La Rural en julio de este año. El número no era una estadística sino una proyección: aún no se conocen los números de pobreza infantil en el primer semestre de 2025.
Sin embargo las referencias son engañosas: el picó llegó en el primer semestre de 2024, cuando superó el 67%. Si bien desde el gobierno adjudicaron la responsabilidad sobre la cifra al gobierno anterior, lo cierto es que nunca menciona el impacto que de la mega devaluación del 118% que implementó a principio de su gestión. Tampoco del impacto que tuvo la retención de alimentos o persecución a comedores comunitarios por parte del ministerio de Capital Humano. Mucho menos del vaciamiento de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.
“El problema siempre sigue siendo la forma en la que se mide la pobreza, que es por ingresos. Ahí quedan un montón de elementos afuera en la medición de lo que le pasa a los pibes y a nuestra gente en nuestras comunidades”, sostuvo Damian Lambusta, Director de Niñez de la Municipalidad de La Plata y parte de la Obra del Padre Cajade, integrantes también de Chicxs del Pueblo.
Si solo nos dejamos guiar por los índices de pobreza infantil Argentina estaría, actualmente, en números muy similares a los del primer semestre de 2023. En este sentido, Lambusta sostiene que “muchas de las políticas y de las conquistas que nosotros tuvimos como campo popular en relación al bienestar de los pibes y las pibas son los que hoy le ponen un límite al avance de lo que el gobierno intenta hacer en todos los planos de la política”.
“Generamos algunos pisos que hace que miles de chicos no caigan en la pobreza. La Asignación Universal por Hijo (AUH) queda atada a los índices que tienen que ver con otros ingresos. Así que obligatoriamente tiene que ir subiendo. Y no es que el gobierno nacional aumente la AUH porque es bueno, sino porque nosotros generamos las condiciones para que se generará una ley para que quedara atada a ciertos ingresos económicos que uno tiene que respetar”. Cuando habla en plural, Damian habla como parte de las Organizaciones de los Chicxs del Pueblo y evoca una construcción política con ellos y ellas adentro. Allí la pobreza no se mide en ingresos, sino en calidad de vida. Poner la niñez en agenda es volver a poner a los pibes y a las pibas como protagonistas del presente.










