El proyecto de GNL que desató la pelea
La iniciativa original, que desató la disputa política, era la construcción de una gigantesca planta de licuefacción de gas impulsada por YPF junto a la petrolera malaya Petronas. El plan contemplaba licuar el gas de Vaca Muerta para exportarlo por barco hacia Europa y Asia, en un proyecto que, en su etapa completa, podía superar los 30.000 millones de dólares.
Durante años, Bahía Blanca aparecía como el destino natural de esa planta. La ciudad ya contaba con el principal polo petroquímico del país, infraestructura gasífera y un sistema portuario preparado para grandes exportaciones energéticas.
Sin embargo, en 2024 el consorcio decidió trasladar el proyecto a Punta Colorada, cerca de Sierra Grande, en la provincia de Río Negro. La decisión desató una fuerte polémica política porque implicaba mover una de las mayores inversiones energéticas proyectadas para Argentina.
El conflicto escaló rápidamente al plano político. Desde el gobierno nacional, el presidente Javier Milei argumentó que la inversión necesitaba condiciones de estabilidad jurídica que —según su visión— la provincia de Buenos Aires no garantizaba. Sin embargo, la discusión de fondo era el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema fiscal incluido en la Ley Bases que otorga importantes beneficios impositivos a las grandes compañías.
Mientras provincias como Río Negro adhirieron rápidamente al régimen, la provincia de Buenos Aires decidió no hacerlo por considerar que implicaba beneficios excesivos para las grandes empresas.
La discusión se convirtió durante semanas en un cruce público entre ambos dirigentes hasta que YPF anunció un cambio de estrategia: en lugar de construir una gran planta terrestre, el gas sería licuado mediante buques flotantes de procesamiento (FLNG) instalados frente a la costa.
Ese giro dejó en suspenso la idea original de una enorme terminal industrial en tierra firme, tanto en Río Negro como en Bahía Blanca. En otras palabras, la planta de GNL tal como había sido concebida inicialmente nunca llegó a concretarse.
HISTORIA DE LA INFAMIA
Milei mintió. Dijo que la planta de GNL se haría en Río Negro, pero era solo una excusa para vengarse de la provincia de Buenos Aires y dinamitar un proyecto que llevaba más de una década de trabajo. El resultado: Argentina se quedó sin una inversión… https://t.co/ztZFyqjQYR
— Axel Kicillof (@Kicillofok) April 28, 2025
La revancha para Bahía Blanca
En ese escenario aparece ahora la inversión anunciada por Transportadora de Gas del Sur. El proyecto contempla una planta de fraccionamiento de líquidos del gas natural, grandes tanques de almacenamiento y una terminal portuaria desde donde se exportarán derivados como propano y butano.
También se prevé la construcción de un ducto de cientos de kilómetros que conectará Neuquén con Bahía Blanca para transportar esos productos desde Vaca Muerta hasta el puerto.
Aunque no se trata de una planta de GNL, la magnitud de la inversión vuelve a posicionar a la ciudad como uno de los nodos centrales del sistema energético argentino, y como plataforma de procesamiento y exportación de hidrocarburos provenientes de Vaca Muerta.










