El MST inicia la Jornada de Abril en memoria del 30.º aniversario de la masacre de Carajás

Entre el 13 y el 17 de abril se celebrarán movilizaciones en todo el país, con actos, marchas, y denuncias.

Campamento Pedagógico de la Juventud sin tierra, la Curva do S, en Pará. Foto: Ícaro Matos

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) inició el lunes pasado la Jornada Nacional de Lucha por la Reforma Agraria Popular, que se extenderá hasta el próximo viernes 17. Este año, la jornada adquiere un carácter histórico al conmemorar los 30 años de la Masacre de Eldorado do Carajás, ocurrida en 1996.

Con el lema “En defensa de la Reforma Agraria Popular: basta de violencia contra los pueblos y la naturaleza”, las actividades reafirman la importancia de la memoria como instrumento de resistencia frente a la violencia en el campo.

La masacre, que resultó en el asesinato de 21 trabajadores rurales, permanece como un símbolo de impunidad en Brasil. Tras tres décadas, solo dos comandantes de la operación policial fueron responsabilizados por los crímenes, mientras el Estado brasileño continúa fallando en la reparación a las familias.

De acuerdo con la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), más del 90% de los asesinatos en el campo en el estado de Pará siguen impunes.

Dando inicio a las movilizaciones, familias del campamento Irmã Rita ocuparon el pasado día 7 la Hacienda Prata, en Darcinópolis, en el estado de Tocantins. La acción denuncia que el área, perteneciente a la Unión, fue escenario del rescate de 102 trabajadores en condiciones análogas a la esclavitud en 2022. El Movimiento exige la confiscación inmediata del inmueble con base en el artículo 243 de la Constitución Federal.

Según la ley, las propiedades rurales y urbanas de cualquier región del país en las que se compruebe la explotación de trabajo esclavo “serán expropiadas y destinadas a la reforma agraria y a programas de vivienda popular”, sin necesidad de indemnización a los propietarios.

Marcha estadual en Bahía, en la jornada nacional por la reforma agraria. Foto: Jonas Santos

En Bahía, la Marcha Estadual por la Reforma Agraria moviliza a más de 2 mil personas en un recorrido de 120 kilómetros. El grupo partió desde Feira de Santana el miércoles (08) y continúa en marcha hacia Salvador hasta el 17 de abril. La movilización reafirma que “son 30 años de impunidad, pero también de resistencia”, según destaca la coordinación estadual.

Según Ayala Ferreira, de la dirección nacional del MST, el objetivo de estas acciones es presionar al Estado para la regularización de la tierra, mediante políticas de fiscalización in situ que permitan investigar quiénes ocupan realmente las áreas rurales, si se trata de tierras tradicionales, de reforma agraria o de preservación, y si las grandes propiedades cumplen su función social en lugar de destinarse a la especulación.

La política de regularización fundiaria debería haber identificado la disponibilidad de tierras destinadas a la reforma agraria y a la demarcación de territorios tradicionales. Si esto no ocurrió, es señal de que la iniciativa fracasó en su propósito y requiere una evaluación.

En el estado de Pará, el centro de la jornada se sitúa en la Curva do S, en Eldorado do Carajás, lugar donde ocurrió la masacre. A partir de este lunes (13), 500 jóvenes participan en el 20º Campamento Pedagógico de la Juventud Sin Tierra Oziel Alves. La programación incluye talleres, actividades de formación y la reconstrucción del monumento en memoria de los 21 trabajadores asesinados.

La agenda en Pará también incluye la marcha “La voz por la vida callará la ambición”, que partirá desde Curionópolis hoy (13), con cerca de 3 mil participantes, retomando el recorrido interrumpido por la represión policial en 1996. La llegada a la Curva do S está prevista para el Día Internacional de la Lucha Campesina, el 17 de abril.

La dirección nacional del MST destaca que la jornada no es solo un homenaje al pasado, sino una afirmación de una necesidad presente. “La Reforma Agraria es necesaria en Brasil”, subraya Ayala Ferreira, señalando que la movilización mantiene vivo el legado de quienes cayeron en la lucha. El objetivo es denunciar el modelo del agronegocio basado en el latifundio y la explotación.

Para el Movimiento, el Estado brasileño ha construido una estructura agraria altamente desigual que prioriza a los grandes grupos económicos en detrimento del pueblo. En Pará, esto se expresa en el avance de la minería y el cultivo de soja sobre territorios campesinos. La disputa por la tierra en el sur del estado se presenta hoy como una cuestión de supervivencia y dignidad.

Campamento de la juventud sin tierra, Curva do S, Pará. Foto: Ícaro Matos

La Jornada de 2026 propone que la Reforma Agraria Popular sea concebida como un proyecto civilizatorio para la Amazonía. “La Reforma Agraria Popular no es solo distribución de tierra: es un proyecto civilizatorio para la Amazonía”, afirma la dirección estadual en Pará. El Movimiento exige voluntad política para enfrentar la desigualdad histórica y democratizar el acceso a la tierra.

“El Estado brasileño debe promover formas de desarrollo económico que no dependan de una economía primaria y exportadora, que ha condicionado al país a desempeñar el papel de proveedor de materias primas a nivel global”, sostiene Ayala. “Entendemos que la reforma agraria no es solo una respuesta estatal a los conflictos existentes, sino una condición fundamental para la soberanía, basada en la democratización de la tierra y de los bienes naturales”.

Treinta años después de la tragedia en la Curva do S, la pregunta central de la lucha por la tierra sigue vigente para el pueblo Sin Tierra. El Movimiento reafirma que “la tierra pertenece a quien la trabaja”, transformando el duelo de 1996 en motor de organización popular. La resistencia continúa en todo el país, especialmente en los márgenes de las tierras improductivas.

Artículo publicado originalmente en la página del MST