La disputa electoral en Brasil de este 15 de noviembre, marcada por una violencia política inédita en la historia del país, puede significar una prueba de fuego para el gobierno nacional, que brindó apoyos a candidatos con la intención de trazar alianzas estratégicas hacia el interior del país. ¿Se repetirá la tendencia externa de derrota de los favoritos del presidente?

Por Ana Dagorret / Foto: Marcelo Camargo – Agencia Brasil

Este domingo 15 de noviembre en todos los municipios de Brasil se realizarán elecciones de autoridades locales para el ejecutivo y legislativo de cada municipio. Aún bajo esta premisa, la declaración de apoyo del presidente Jair Bolsonaro a varios candidatos en las principales capitales del país permite una lectura general de los comicios.

Mirando hacia afuera el panorama no parece positivo. Desde que asumió como presidente, Bolsonaro ha sostenido su retórica en contra de los consensos básicos establecidos en las últimas décadas sobre la ciencia y el cambio climático estimulado por figuras negacionistas a nivel internacional. A su vez logró terminar con una tradición de diplomacia brasileña de no interferencia en otros países al manifestar apoyos a candidatos presidenciales afines a su postura ideológica que luego fueron derrotados en las urnas. 

Sucedió con Mauricio Macri en Argentina, humillado ante el triunfo del Frente de Todos en octubre de 2019. También con Janine Añez en Bolivia, a quien el gobierno brasileño salió a reconocer como presidenta inmediatamente después del golpe de Estado contra Evo Morales. En la disputa electoral en Estados Unidos, Bolsonaro prácticamente se dedicó a hacer campaña a favor de la reelección de Donald Trump, por quien ha manifestado admiración en diversas ocasiones. En ese caso tampoco pudo festejar, aunque mientras los votos eran contados llegó a decir que “la esperanza es lo último que se pierde”.

Hacia el interior de Brasil las encuestas muestran un panorama similar para aquellos aspirantes a las alcaldías que apostaron por el apoyo del presidente en la recta final de la campaña. En Río de Janeiro el actual alcalde Marcelo Crivella es el favorito de la familia presidencial para el mandato que comienza el 1 de enero de 2021. Sin embargo, según las últimas encuestas, la apuesta por la imagen del presidente en su campaña logró aumentar su índice de rechazo entre los cariocas. Según el último sondeo, Crivella aparece en empate técnico con la candidata Marta Rocha del Partido Democrático Trabalhista (PDT), ambos con 14% de intención de voto, y 15 puntos debajo de Eduardo Paes (Democratas) que es favorito con 32%. 

En el caso de Crivella, el apoyo de Bolsonaro parece haber contribuído en la caída de la imagen del actual alcalde, quien también cuenta con un alto índice de rechazo producto de una gestión sin promesas cumplidas y con muchos escándalos de desvío de dinero. 

 

En el caso de São Paulo, el candidato Celso Russomano, que aparecía primero en intención de voto al inicio de la campaña con 26%, ahora decayó para el tercer puesto con 13% por debajo del aspirante a la reelección Bruno Covas y de Guilherme Boulos del PSOL. Esta caída comenzó con la declaración de apoyo de Bolsonaro y continuó con la radicalización del discurso del propio Russomano, quien en un intento desesperado de captar votos llegó a presentar una medida cautelar contra Datafolha para impedir la divulgación de las encuestas que lo mostraban en tercer lugar luego de una caída estrepitosa. 

En Manaus, capital de Amazonas, el candidato del presidente es Coronel Menezes, quien cuenta con el 6% de la intención de voto y es el sexto colocado en la disputa por la alcaldía. En Belo Horizonte la situación es algo similar: el candidato del presidente Bruno Engler tiene el 3% de intención de voto y aparece cuarto a pocos días de la disputa. En un intento de ganar más destaque, Engler se manifestó en relación a la elección norteamericana al afirmar que no reconocería a Joe Biden como presidente de Estados Unidos debido a las sospechas de fraude.

En Fortaleza, capital de Ceará, el candidato Wagner Sousa Gomes fue públicamente apoyado por el presidente. Sin embargo, el propio candidato busca despegarse de la figura del presidente en la recta final de la campaña para no cargar con el desgaste de Bolsonaro, quien en Fortaleza tiene un índice de rechazo del 37%. Según la última encuesta realizada por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) el apoyo de Bolsonaro no logra influenciar de forma positiva a sus candidatos y puede llevar a un rendimiento menor del esperado en las principales capitales.

 

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VIOLENCIA POLÍTICA DISPARADA 

Una de las cuestiones a tener en cuenta en este contexto electoral es el crecimiento de la violencia política durante los últimos dos años. Las rivalidades locales y la disputa por tierras, dos realidades donde actúa el crimen organizado, generaron un aumento significativo de la violencia desde el año 2018. Según datos compilados por el Grupo de Investigación Electoral (GIEL) de la Universidad Federal de Río de Janeiro y por el grupo Globo, en menos de tres años 164 ocupantes a cargos públicos electivos, líderes que ya fueron elegidos, candidatos, pre-candidatos y funcionarios de gobiernos municipales fueron asesinados en todo el país.

Esas muertes aumentan si se observa el año 2020, donde el número asciende a 91 personas, el doble que en todo el año 2019. A su vez, la mitad de los casos suceden en ciudades pequeñas con hasta 50 mil habitantes. Una observación más en detalle de este fenómeno permite identificar que existe mayor violencia en regiones específicas. 

En el nordeste brasileño se concentran el 40% de los homicidios vinculados a política, donde además se convive con una herencia histórica de actuación de grupos de exterminio. En Río de Janeiro, la violencia crece de acuerdo a la expansión de grupos paramilitares denominados milicias, que buscan beneficiarse con actividades ilegales principalmente en la región conocida como Baixada Fluminense. Con la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro, estos grupos ganaron espacio de actuación dentro de los poderes Ejecutivo y Legislativos, principalmente a partir del discurso histórico del mandatario a favor de la legalización de estos grupos.

El caso que más destaque ganó fue el de la concejala Marielle Franco de Río de Janeiro, asesinada junto a su chofer Anderson Gomes el 18 de marzo de 2018. Según la investigación, dos ex policías vinculados al grupo paramilitar Escritorio del Crimen fueron los autores del crimen. 

Aún con la dificultad de plantear una lectura general de lo que dejen las elecciones municipales debido a que los proyectos en juego son locales, es posible visualizar un escenario de continuidad en relación a la propuesta del gobierno federal. Las encuestas muestran un desgaste tanto de Bolsonaro como de los candidatos a quienes les dio su apoyo, lo cual podría significar una nueva derrota de la estrategia del presidente, esta vez hacia adentro de Brasil y de cara a lo que será la disputa presidencial de 2022.