Mientras los medios de comunicación hegemónicos avanzan sobre la narrativa de negar el fracaso de los Estados Unidos frente a la guerra contra Irán, el presidente cubano Díaz Canel en una entrevista que dió a los voceros de Newsweek que viajaron a La Habana, exclusivamente para entrevistarlo, expresó que Cuba es un país de paz que promueve la solidaridad y la cooperación, al mismo tiempo aseguró que no la isla y su pueblo no le teme a la guerra.
El jefe de estado sostuvo que la isla caribeña no representa una amenaza para los Estados Unidos “mucho menos una amenaza inusual y extraordinaria como se ha expresado” y que no existe motivo alguno para que la gestión de Trump intervenga militarmente a Cuba.
“Tenemos una doctrina de defensa que se llama «la guerra de todo el pueblo», que no es una doctrina agresiva, sino defensiva, con la participación de todo el pueblo. Si se produce una agresión militar, responderemos, lucharemos, nos defenderemos y, si caemos en combate, morir por la patria es vivir. Lo que debemos hacer, entonces, es preparar al país para evitar una agresión y prepararlo para su defensa militar, porque lo que nos preocupa es el destino de nuestro pueblo y el futuro de la nación cubana”, afirmó Díaz Canel.
La lucha heroica del pueblo cubano no es novedad, pero la firmeza del mandatario para expresar cuál es el plan que llevan adelante para defenderse colectivamente frente al genocidio silencioso al que quieren someter a Cuba, es un bálsamo para el clamor por la defensa del proceso revolucionario que atraviesa al pueblo cubano en su totalidad. Durante todos estos meses de acorralamiento por parte de Marco Rubio y la Gestión Trump 2.0, la isla ha demostrado, más de una vez, que la convicción por la Revolución es la esencia de su existencia en un mundo cada vez más forzado a renunciar a los procesos emancipatorios y de liberación, donde parece importar más la diplomacia y el estatus institucional antes que los seres humanos. Cuba es, sin dudas, una cuestión de humanidad.
Hace dos días, Donald Trump volvió a decir que la Casa Blanca “podría centrarse en Cuba” una vez que termine la guerra contra Irán. Esta medida autoritaria, extremadamente violenta, tiene como objetivo sancionar a cualquier nación que suministre petróleo al país caribeño. Estos dichos se produjeron poco tiempo después de que Miguel Díaz-Canel expresara que Cuba está dispuesta a mantener un diálogo respetuoso y que ambos países merecen trabajar en “un clima de paz que permita resolver las diferencias en buenos términos”.
“Se trata de una relación asimétrica entre Cuba y Estados Unidos, donde la potencia que son los Estados Unidos siempre han desempeñado el papel de agresor, y la pequeña isla de Cuba siempre ha sido la nación y el país agredido. Con frecuencia, hemos mantenido conversaciones y llegado a acuerdos, y Cuba siempre ha cumplido con sus compromisos” expresó.
La crisis que vive el país durante este año 2026, agravada por las acciones del régimen de Washington en las últimas semanas, es catastrófica. El momento actual es de una crisis económica muy profunda que supera la crisis de los años 90, el Período Especial, porque ésta es, una crisis energética, alimentaria y sanitaria. El factor fundamental es el del bloqueo estadounidense con la adopción de medidas más restrictivas. Las consecuencias de la pandemia de la covid-19, unido a otros factores externos han acentuado la actual situación.
Respecto al bloqueo sostuvo que “hay más de 90 000 cubanos que están en una lista de espera para operaciones quirúrgicas, entre los que hay más de 11.000 niños. Y eso duele, porque tenemos la capacidad de hacerlo, pero el bloqueo nos impide obtener los insumos y contar con la energía necesaria para llevar a cabo una operación de esa magnitud.”
A pocos días de un nuevo aniversario del triunfo en Playa Girón y en el año del centenario del nacimiento del comandante en jefe Fidel Castro, es menester recordar que la Revolución Cubana es un horizonte estratégico para América Latina y el Caribe, no sólo por la utopía histórica de la transformación, sino por la posibilidad ideológica que nos ofrece Cuba, sin mezquindad alguna, de pensar y creer que una sociedad mejor es posible, que la serenidad de “vivir sin tener precio” es la manera de proteger la soberanía y no entregarse al hegemón que siempre quiso tener a nuestro continente como su patio trasero.










