Policía mata 27 personas en comunidad de Río de Janeiro

El barrio de Jacarezinho en Río de Janeiro fue escenario este jueves de la "segunda mayor masacre de la historia de la ciudad", según la ONG Fogo Cruzado, un laboratorio de datos sobre la violencia armada.

Una operación de la Policía Civil contra el narcotráfico dejó 28 muertos en la madrugada del jueves. Una de las víctimas, la única de la cual se conoce su identidad, es André Leonardo de Mello Frias, un policía que recibió un disparo en la cabeza. Los nombres de las 27 víctimas no se habían hecho públicos al cierre de este informe. No hay información adicional sobre la muerte de ninguno de ellos.

Dos pasajeros del metro y un residente fueron alcanzados por balas perdidas, pero sobrevivieron. En la operación también resultaron heridos dos policías.

La operación fue calificada de masacre, o chacina, por la portavoz de la ONG Fogo Cruzado Maria Isabel Cuoto: «Utilizamos el término chacina para cualquier situación en la que se produzcan disparos con tres o más muertes de civiles, que no sean agentes de seguridad en servicio».

Jacarezinho se considera uno de los cuarteles generales de la facción del Comando Vermelho (CV), la mayor organización criminal de Brasil dedicada principalmente al narcotráfico, extorsión, robo, secuestro y sicariato desde 1969.

«La operación policial en Jacarezinho es la situación con más personas baleadas y más muertes en la historia de Fogo Cruzado», dice Couto. «Si miramos el número total de sacrificios, sólo es superado por el sacrificio de la Baixada Fluminense en 2005», cuando 29 personas fueron asesinadas por un grupo de exterminio. «En tercer lugar está el Vigário Geral chacina, en 1993, que se saldó con 21 muertos», añade el portavoz de la ONG, que es doctor y máster en Sociología.

La operación tenía como fin detener a 21 personas sospechosas de reclutar menores para el tráfico de drogas, de las cuales tres fueron detenidas y otras cuatro asesinados. El resto de las víctimas no eran sospechosas en la investigación que motivó la actuación policial.

Casas asaltadas

El miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Joel Luiz Costa, recorrió durante la tarde de este jueves la comunidad donde se realizó la operación y realizó una denuncia en su cuenta de Twitter: «Caminamos por Jacarezinho, entramos en cinco o seis casas y vimos la misma dinámica: casas rotas, disparos, ejecuciones. No hay señales de disparos. Fue una ejecución. Un niño murió sentado en una silla. Esto es una ejecución, es cruel, es una barbarie», informó.

 

La Policía Civil sólo ha dicho a través de las redes sociales que lamenta la muerte del policía y de las «personas inocentes atropelladas en el metro». A su vez, vecinos de Jacarezinho relataron a la prensa que tras la masacre, los policías cargaron los cuerpos de algunas de las víctimas, lo cual también puede verse en imágenes que fueron divulgadas por redes sociales.

La Corte Suprema desafiada

Operaciones como la ocurrida en Jacarezinho desconocen una decisión del ministro Edson Fachin, del Supremo Tribunal Federal (STF), de junio de 2020, quien ya pidió explicaciones al Ministerio Público de Río de Janeiro. En aquel momento, las operaciones policiales estaban prohibidas en las favelas de la ciudad durante el periodo de la pandemia de COVID19, en virtud del Argumento de Incumplimiento de Precepto Fundamental (ADPF) 635.

Las acciones sólo se permiten en casos «absolutamente excepcionales». En este caso, el motivo debe ser comunicado previamente por la Policía Civil al Ministerio Público. Ninguno de los dos organismos se ha pronunciado hasta ahora sobre lo que justificaría la operación de este jueves.

«Ha habido una reducción significativa de los tiroteos, las muertes y las lesiones en las acciones con la presencia de agentes de seguridad en la región metropolitana de Río de Janeiro», analiza Couto. «A pesar de ello, cuando miramos el historial de operaciones policiales desde que existe Fogo Cruzado [2016], dos de las cuatro más grandes ocurrieron durante la vigencia de la ADPF», añade.

«Esto demuestra que la decisión del STF es importante, porque ha ayudado a salvar vidas, pero está siendo vista por la policía como un obstáculo para sus acciones, y no como una oportunidad para, de hecho, cambiar las políticas de seguridad en Río de Janeiro» explica Cuoto. Según el experto, las operaciones de tal letalidad podrían evitarse con una inversión en inteligencia.

«La lógica de la lucha contra la delincuencia sigue siendo la de la confrontación, y no la de la investigación, la de la planificación. Son casos muy graves y tienen que ser enfrentados por el STF para que esa decisión sirva para reformular la policía de Río de Janeiro. El caso de Jacarezinho deja claro que esto no está ocurriendo», concluye.

Repercusión internacional

La masacre de Jacarezinho ganó repercusión en la prensa internacional luego de que el porta voz de Derechos Humanos de la ONU Rubert Colville afirmara en conferencia de prensa que existe un «historial desproporcional e innecesario» de la fuerza policial. A su vez, Colville llamó la atención sobre el hecho de que los lugares donde ocurrieron las muertes no hayan sido preservados, lo cual dificulta el trabajo de la pericia y la investigación del caso. 

Medios de comunicación como The Guardian, BBC, The Washington Post y The Independent dieron destaque a la chacina de Jacarezinho al tiempo que relevaron datos sobre el aumento de los asesinatos en las comunidades de Río de Janeiro desde 2018.

Para el vicepresidente Hamilton Mourão, las víctimas de la masacre eran «todos bandidos» mientras que el gobernador Claudio Castro defendió el accionar policial al decir que la reacción de los sospechosos fue «brutal». 

Por su parte, el diario O Globo (el mayor monopolio mediático de Brasil y de Amércia Latina), a diferencia de la prensa y organismos internacionales que condenaron el hecho, adoptó un discurso de justificación y normalización al decir que la operación policial tuvo como objetivo inhibir a la organización criminal. 

En la noche de este viernes, vecinos de Jacarezinho realizaron una manifestación para pedir por el fin de la masacre en manos de la policía.