El escenario nacional que evidencian los comicios Brasileros, es un país polarizado donde hay un empate técnico entre las dos principales fuerzas políticas pero donde en términos subjetivos, se percibe como un victoria y avance del Bolsonarismo y un retroceso del actual partido de gobierno.
Algunos elementos que se pueden remarcar como contribuyentes de este escenario es que la campana del presidente Lula se acentuo en no volver al pasado pero sin hacer hincapié sobre las perspectivas de futuro. Tenemos que ser conscientes que las denuncias sobre el adversario no acumulan si no hay un proyecto político donde canalizar las esperanzas y las frustraciones. Por otro lado, las ultimas medidas económicas de carácter distributivo se tomaron muy sobre el final del trayecto de campana – por ejemplo el aumento de la bolsa familia recién se después del primer turno.
Hubo una priorizacion de la disputa del sentido común a través de las redes sociales sin haber priorizado estructura callejera y materiales de campaña para dialogar cara a cara con el pueblo. En este terreno digital, algunas investigaciones plantean que hubo un desembolso que triplico lo que ambos candidatos tenían para gastos de campana oficialmente. Un posibile escenario es que el poder económico concentrado haya hecho una apuesta fuerte para anticipar una eventual segunda vuelta para esta primera y por ello el gasto desmedido que se evidencio en las principales redes sociales.
A su vez, las elecciones de gobernadores y diputados construyeron una dispersión del mensaje donde, en muchos casos, hubo mayor preocupación por las elecciones particulares que para la disputa central por la presidencia.
La construcción de los candidatos no fue algo construido con el pueblo producto del reflujo y cierta apatía que estamos viviendo. En muchos casos, aunque obviamente no podemos generalizar, no emergen de representaciones genuinas de resistencias y trabajos con la población y por ello, se utilizan las campanas electorales para visibilizarlos e instalarlos en la opinión publica. Estos elementos mas otros que seguramente hacen parte del balance necesario, construyeron el escenario que se fue plasmando el domingo después de las 18 horas.
Para el proximo 25 de octubre la izquierda y el progresismo tiene que, como mínimo recuperar 3 millones de votos y entre 6 y 7 para estar en un clara posición de disputa del escenario electoral. El país esta polarizado. Por primera vez desde la vuelta de la democracia en Brasil se conjuga un derrota electoral junto con una derrota política que aun no sabemos que dimensiones y profundidad tiene porque esta en pleno desarrollo.
Cuando Haddad fue candidato a la presidencia hubo una derrota electoral pero no significo una derrota política porque el principal líder de la fuerza estaba preso. En el gobierno de Dilma hubo una victoria electoral pero el impeachment significó una derrota política que abrió paso a la extrema derecha en el país. Hoy el Bolsonarismo es un movimiento social y político que trasciende el partido electoral. En el terreno institucional tienen amplia mayoría en la cámara de senadores y diputados ya que los diputados y senadores bolsonaristas van mas allá del PL.
Al mismo tiempo, decimos que es un movimiento social y político porque sus ramificaciones se articulan, mas allá de la institucionalidad, en la estructura de iglesias evangelistas, el crimen organizado y un movimiento cultural de carácter conservador con base en una ruralidad de medianos y grandes propietarios. Este movimiento social y politico ha logrado permear a la clase trabajadora mas vulnerable y desorganizada. Ahi radica su capacidad de amplificación para lograr una mayoría electoral.
El pueblo Brasilero, mediados por los grandes medios de comunicación y redes sociales no comprende al peligro que se enfrenta con una eventual victoria del Bolsonarismo. El achicamiento del estado con una consecuente reducción de programas sociales, fragilizacion de los sistemas de salud y educación publicas. La reduccion del salario minimo por debajo del costo de la canasta básica son todos orientaciones políticas que van a suceder. Los recursos naturales serán ofrecidos a las empresas multinacionales norteamericanas para acceder de forma ventajosa con respecto a oriente. Recursos energéticos, minerales raros necesarios en la carrera tecnológica e incluso tierras que hoy se encuentran bajo propiedad de Brasileros, se construirán las condiciones para que capitales extranjeros de occidente se apropien de las mismas.
Los sistemas de defensa nacionales se fragilizaran. Programas como el reciente avión de combate brasilero se descontinuara. Se abrirán las puertas a la instalación y operaciones de fuerzas extranjeras en el país como sucede en otros países de la region gobernado por la extrema derecha.
No estamos haciendo adivinanzas ni construyendo suposiciones. Es lo que ha pasado en países como Argentina, Ecuador, Peru, Paraguay y El Salvador. Países que hace anos gobierna la extrema derecha. Y es lo que empezamos a ver en países como Colombia, Chile u Honduras. Pero Brasil tiene un importancia estratégica para Estados Unidos. Se trata de uno de los países fundadores de los BRICS que hoy el principal socio comercial de China de la región.
En términos políticos, es imposible pensar estrategias de integración gravitantes en America del Sur sin contar con la participación de Brasil e influye decisivamente en el devenir político de los países que lo rodean. Es por ello que, por ejemplo, para Argentina que tiene elecciones presidenciales el ano que viene, no es lo mismo si gana Lula o Bolsonaro el próximo 25 de octubre. Como socio comercial mayor, tener un aliado en términos políticos en Brasil, es de fundamental importancia para las perspectivas de integración y construcción de soberanía.
Estamos atravesando momentos muy complejos y difíciles en la region para las perspectivas de bienestar popular. Estados Unidos esta decidido a recolonizar el continente en su disputa global con China y Rusia para ello a fortalecido estas expresiones de extrema derecha en cada uno de nuestros países pero no se han logrado estabilizar. Los ciclos políticos son cada vez mas cortos e instables producto de mundo convulsionado en el cual vivimos. Nuestros pueblos tienen una memoria reciente de lo que implico el ultimo ciclo de movilizaciones populares y al ascenso de gobiernos progresistas y de izquierda.
Desde el campo popular, debemos fortalecer nuestras estrategias para estar a la altura de los tiempos que vivimos. Fortalecer Soberania nacional y regional es la tarea de primer orden, control de recursos naturales estratégicos, datos, territorio y fortalecer capacidades estatales son algunos de los elementos centrales en este sentido. Pensando en nuestro que hacer, transcender las necesarias e ineludibles disputas electorales para construir una perspectiva de futuro y esperanza para las mayorías populares que se sustente en la educación general, la formacion política, la batalla ideologica y la construcción de poder popular, son conceptos que necesariamente deben volver a recolocarse en nuestra centralidad.










