Este lunes 11 de mayo se inauguró la XXIV Cohorte Internacional del Diplomado en comunicación política con participantes de 20 países, se trata de una experiencia de formación para los movimientos populares de todo el mundo que busca ser vanguardia para enfrentar la guerra mediática contra los procesos de izquierda o progresistas a nivel mundial.
La rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (UICOM) y diputada de la Asamblea Nacional, Tania Díaz abrió el panel explicando que la institución se centra en la “comunicación para la liberación”, es decir, que la comunicación tenga un abordaje humano para que la investigación y los procesos de organización social tengan diálogo y se fortalezcan mutuamente. E insistió con que la UICOM está pensada para que, quienes son parte de la organización popular se entiendan como sujetos transformadores de la comunicación.
En la apertura de la XXIV Cohorte sostuvo que las personas presentes “construyen comunicación para la humanidad y para transformar a partir de la vida de los pueblos. Solo formando una comunidad y practicando una comunicación de esperanza podemos enfrentar la guerra cognitiva creada por el proyecto imperial”. Tania también afirmó que las mujeres son las protagonistas de la comunicación popular en el país. Ellas constituyen la gran mayoría en las calles y comunidades, llevando a cabo la comunicación del día a día.
Además, la rectora de la UICOM sostuvo que uno de los principales objetivos históricos de Estados Unidos sobre Venezuela fue desarticular la organización popular construida durante el chavismo. En ese sentido, recordó el ataque del 3 de enero contra el país como “una operación visible de intervención”, pero planteó que actualmente las formas de injerencia cambiaron y se volvieron “invisibles”.Afirmó que para intentar sacar a Nicolás Maduro “tuvieron que secuestrarlo”, aunque no lograron instalarse militarmente en el territorio porque “Venezuela estaba armada, entrenada y contaba con el apoyo de Cuba y de militares cubanos”.
Para la dirigente, el escenario actual tiene otro objetivo: disputar el relato sobre Venezuela y negar la experiencia chavista. Por eso llamó a quienes participaron del encuentro a “abrir los ojos” y ayudar a “contar la verdad” sobre el país. En esa línea, remarcó la importancia de reconocer las distintas experiencias de lucha que existen tanto en América Latina como en otros territorios, y sostuvo que esos procesos populares producen conocimiento político propio.
En ese marco, destacó el rol de la UICOM como una universidad creada por Hugo Chávez con el objetivo de poner en diálogo los saberes surgidos de las luchas populares y los territorios. También mencionó la existencia de un frente de comunicación internacionalista en defensa de Maduro y Cilia Flores, y reivindicó la solidaridad política entre los pueblos. “Así como esos compañeros no abandonaron a Venezuela, uno no abandona a un compañero”, expresó.

Además, habló de la necesidad de construir un criterio político en la comunicación y definió a la UICOM como un espacio recuperado de lo que anteriormente había sido “una usina de la derecha venezolana”. En ese recorrido, también mencionó a Diosdado Cabello y señaló a Delcy Rodríguez como una de las continuadoras del proyecto político chavista.
Por su parte, Nicolás Maduro Guerra retomó varios pasajes bíblicos para plantear que “la verdad siempre ilumina” y sostuvo que el principal desafío es llevar esa verdad al pueblo sobre lo que ocurre en Venezuela. En ese sentido, marcó una diferencia entre cuestionar gobiernos y atacar pueblos: “Podemos estar en contra de Donald Trump, pero no de los pueblos de Estados Unidos”, afirmó, al señalar que dentro de ese país también existen luchas populares.
Durante su intervención también habló sobre valores, virtudes y el acercamiento del chavismo al cristianismo. Allí planteó que Nicolás Maduro se encuentra cada vez más vinculado a la religión y enmarca ese proceso como parte de una continuidad política del proyecto chavista, primero con Hugo Chávez y luego con figuras como Maduro, Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la necesidad de sostener el funcionamiento del país más allá de las dificultades políticas y los ataques externos. Según expresó, “el país no se puede detener” y debe seguir avanzando. En ese sentido, planteó la continuidad del legado chavista como una forma de “contrapropaganda” frente a los discursos construidos desde el exterior.
Finalmente, llamó a dirigir las críticas hacia las estructuras de poder y no contra los pueblos. Según sostuvo, esas estructuras se fortalecen en contextos de crisis y confusión social. Por eso insistió en la necesidad de construir conciencia política y evitar atacar a la población por sus decisiones electorales. “Una de las herramientas de la derecha es la confusión”, concluyó.
Cobertura colaborativa de la Red Continental de medios de Alba Movimientos










