A días de la primera conmemoración del 18 de octubre, fecha en que se produjo el llamado “estallido social”, el pueblo chileno comenzó a retomar la agenda de las movilizaciones sociales. El 25 de octubre está convocado el plebiscito en donde se decidirá redactar una nueva Constitución.

Por Julián Inzaugarat
Foto: Telam

De regreso a octubre. Hace un año, las imágenes del estallido social chileno dieron la vuelta al mundo. Todo comenzó con una acción de estudiantes secundarios que se juntaron para saltar los molinetes del metro en Santiago, en protesta por los reiterados aumentos del precio del transporte. Esta primera acción ganó adhesión por parte de toda la ciudadanía e incrementó el número de participantes movilización tras movilización.

“No son 30 pesos, son 30 años” fue la consigna que hacía referencia a un problema estructural en Chile, estrechamente vinculado con las tres décadas de políticas neoliberales. Las reiteradas movilizaciones a Plaza Italia, rebautizada desde entonces como “Plaza de la Dignidad”, lograron que Chile tenga un proceso electoral de carácter refundacional y constituyente.

Lo que no pudieron Sebastián Piñera y la represión brutal de Carabineras, lo pudo la pandemia. Chile registró una de las tasas de mortalidad cada cien mil habitantes más altas de la región y el mundo, e incluso existieron denuncias sobre la manipulación de los datos oficiales de contagios y decesos. El Covid-19 y el mal manejo de la pandemia pusieron un freno a las movilizaciones sociales.

Sin embargo, el freno del Covid-19 a las movilizaciones va quedando atrás. A días de la primera conmemoración del 18 de octubre, fecha en que se produjo el llamado “estallido social”, el pueblo chileno comenzó a retomar la agenda de movilización y a copar las calles. La respuesta del gobierno de Piñera fue la represión por parte de Carabineros.

“Lo que ha estado pasando estas últimas semanas en Chile es que se han ido rearticulando las movilizaciones luego de un periodo en que se habían desactivado a partir de lo que estaba pasando con la pandemia. Con un escenario de 18 mil muertes y gran incertidumbre, la decisión de las organizaciones había sido no movilizar” explica Sebastián integrante de Convergencia Social desde Chile.

El país tiene su plebiscito a la vuelta de la esquina. El domingo 25 de octubre está estipulada una elección en donde se decidirá si la ciudadanía aprueba reformar la constitución y, en caso de aprobarse, cómo estará integrado el órgano que redactará la nueva Constitución chilena. Ese proceso también jugó a favor de la reactivación de las movilizaciones sociales.

“Tenemos el proceso constituyente a la vuelta de la esquina y el primer aniversario del 18 de octubre cuando se dio el estallido social. En ese contexto han vuelto las movilizaciones los días viernes a la Plaza de la Dignidad. Hay una responsabilidad de hacerse cargo del momento histórico. Con todas las medidas sanitarias necesarias estamos realizando nuevas movilizaciones” comentó el dirigente de Convergencia Social.

La reactivación de las protestas fue acompañada de creatividad por parte de los manifestantes. En los últimos días se han vuelto populares las bicicleteadas en Santiago de Chile. La respuesta del gobierno ha sido la brutalidad policial de Carabineros. Durante una de las últimas movilizaciones, un efectivo de la  Policía Nacional chilena arrojó a un manifestante de 16 años al río Mapocho en medio de las medidas represivas.

Las sucesivas respuestas de violencia policial y violación de los Derechos Humanos por parte de Carabineros puso en agenda la intervención sobre esta fuerza represiva, otra de las herencias de la dictadura pinochetista.

“Se instaló nuevamente en Chile el debate sobre la intervención de Carabineros. Desde el Frente Amplio se levantó una propuesta que fue ratificada por organismos internacionales para refundar completamente la institución. Significa una intervención civil sobre Carabineros. Los argumentos son que las constantes violaciones a derechos humanos y la represión policial muestran que esta institución es uno de los resabios que han quedado instalados en Chile desde la dictadura. No ha habido una democratización ni un trabajo en derechos humanos en las Fuerzas Armadas” comentó el dirigente de Convergencia Social.

En este sentido, en el informe “Ojos sobre Chile: Violencia policial y responsabilidad de mando durante el estallido social” Amnistía Internacional analizó la actuación de oficiales de Carabineros entre el 18 de octubre y 30 de noviembre de 2019 y concluyó que se cometieron graves violaciones de derechos humanos, incluyendo el derecho a la integridad personal de las y los manifestantes de manera generalizada, debido a que los mandos estratégicos no tomaron todas las medidas necesarias para prevenirlas.

Por eso, la organización aseguró que se debe investigar a varios mandos estratégicos de la policía chilena y Carabineros de Chile: el General Director, el General Subdirector y el Director de Orden y Seguridad, así como también a ciertos mandos operativos de la Zona Metropolitana, por su posible responsabilidad en las violaciones de derechos humanos cometidas durante el llamado “estallido social”.

La Constituyente, a la vuelta de la esquina

El llamado “Pacto por la paz social y una nueva Constitución” fue la cristalización de una de las salidas constitucionales a la crisis social y política que vive el país trasandino. El próximo domingo 25 de octubre Chile decidirá si quiere reformar la Constitución o no. Además, votará entre una Convención Mixta Constitucional (con participación de congresistas y de delegados constituyentes) o una Convención Constitucional (con el pleno de sus miembros elegidos a tal efecto) para que sea el órgano encargado de la formulación de la nueva carta magna.

En ese marco, las organizaciones han reactivado las movilizaciones sociales para marcar la agenda. “Un proceso constituyente sin las movilizaciones, sin que el pueblo esté movilizado no tiene sentido. El llamado es estar activos, que hayan manifestaciones” manifestó Sebastián.

Para superar el  legado pinochetista y las políticas neoliberales de los últimos 30 años en Chile, los partidos de izquierda esperan que sea abrumadora la victoria del “aprueba” para la reforma constitucional pero al mismo tiempo buscan que gane la propuesta de una Convención Constitucional con el pleno de sus miembros elegidos para dicha reforma.

Asimismo, las esperanzas están puestas que este proceso plebiscitario alcance una histórica participación electoral. “Nos enfrentamos a la opción del rechazo que está atrincherada en el pinochetismo más duro representado en el UDI por eso es muy importante sacar un alto número de electores para demostrar que esos sectores están aislados electoralmente. Chile es uno de los países con menos participación electoral en el mundo, actualmente ronda en el 50 por ciento. Por lo tanto, si hay mucha participación el 25 de octubre quiere decir que hay un nuevo electorado que está movilizado” concluyó.