Correr los límites de lo posible

El estruendo político en España resuena en otras partes del mundo. La renuncia de Pablo Iglesias a la vicepresidencia de España y un nuevo imposible: tomar Madrid, por asalto.

 

Por Agustín Espinola
Foto: AP

Pablo Iglesias, el coletas que nació a la vida política renegando de la izquierda ortodoxa y de un avejentado Partido Socialista desde su programa de TV en Vallejas (Madrid), llegó a la vicepresidencia de España y, tras 14 meses, acaba de renunciar para disputar la alcaldía de Madrid.

Su derrotero, aún no concluido, incluyó una primera incursión en el parlamento europeo y la cámara de diputados de España. Antes de convertirse en vicepresidente presentó una moción de censura contra Rajoy. Aunque las manos no le daban, sembró entonces la posibilidad para la conformación de un frente progresista.

De esta manera llegó el ocaso de Rajoy, y Pedro Sánchez se pudo poner al frente del nuevo gobierno. El tranco político de Sánchez es igualmente ilustrativo para pensar los tiempos políticos que corren. También renegó aunque con menor templanza que la de Iglesias de su propia tradición y fue expulsado de su partido por coquetear con Podemos. Sin embargo, logró mediar entre las viejas y nuevas tendencias de un PSEO en crisis y de la mano de Iglesias juntó los escaños para alcanzar la primera magistratura. “Pedro, solo quedamos tú y yo” bromeaba el coletas cuando desde la tribuna de la cámara de diputados hablaba sin rodeos sobre la necesidad de alcanzar acuerdos para desbancar a la derecha.

El camino del gobierno de coalición todavía es incierto. Hasta ahora, con Iglesias en la vicepresidencia pueden medirse algunos logros como la actualización de las pensiones al incremento del IPC, subida del Salario Mínimo Interprofesional a 950 euros, Ley de la Eutanasia, eliminación del despido por baja médica, tramitación de impuestos a las grandes tecnológicas (la tasa Google) y el impuesto sobre transacciones financieras (tasa Tobin).

A poco de cumplirse una década de aquel 15M que llenó las plazas y empujó a un grupo de profesores universitarios a inventarse un partido nuevo, Podemos ensayará una renovación acelerada sin Iglesias en la vicepresidencia. La ministra Yolanda Díaz fue la propuesta para continuar en el cargo. En la dirección del Partido podrían venir los cambios tras las elecciones madrileñas pero todavía queda tramo para esto.

Asaltar Madrid

De un tiempo a esta parte no faltan analistas que remarquen una novedosa tendencia en el discurso neoliberal como es el carácter antisistema y sobre todo rebelde. ¿La rebeldía se volvió de derecha? Se pregunta Pablo Stefanoni al mismo tiempo que advierte, desde la tapa de su último libro, que “la izquierda debería tomárselo en serio”.

Así parece que lo hará Iglesias, apostando doble o nada, como candidato para la Comunidad de Madrid donde en los últimos 20 años la derecha perdió solo en tres ocasiones. El próximo 4 de mayo intentará frenar a Isabel Díaz Ayuso (PP) quien podría abrir, por primera vez, la puerta a la extrema derecha de VOX. Sin tapujos, Ayuso asegura que “si te llaman fascista estás en el lado bueno de la historia”.

La antesala de Madrid es Murcia, el laboratorio de la ultraderecha. El escenario político cambió rotundamente con la moción de censura planteada por el PSOE y Ciudadanos a Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia por el Partido Popular.

En Murcia, el PP y Ciudadanos mantenían una alianza de gobierno, al igual que en la comunidad autonoma madrileña. El fracaso de la moción de censura motorizada por Ciudadanos llevó a que la líder del PP en Madrid, Isabel Díaz, disuelve la asamblea y convoca a elecciones con una expectativa de votos muy importantes.

Madrid es la ciudad de mayor peso político y económico de España. Pero también se destaca por la hegemonía del Partido Popular según refiere Ivan Orosa, asesor y consultor político, integrante de la Asamblea Internacional de los Pueblos. Para Orosa, el PP supo ser útil a la confluencia entre el poder financiero y los sectores industriales desde el 96. “Madrid es el epicentro de esta estructura mafiosa y corrupta en la que se subvierte la democracia española” caracteriza Orosa.

La región madrileña es un desafió importante para las izquierdas y progresismos españoles. Allí, en palabras del analista Orosa, se cristalizó una “alianza soñada para los actores hegemónicos” que es la unidad de las tres derechas españolas: el Partido Popular, VOXs y Ciudadanos.

Iglesias intentará tomar Madrid por asalto con buena parte de la izquierda aunque sin su ex socio podemita, Iñigo Errejón, quien ya anticipó que no se encolumnará detrás de su viejo amigo. Sin reproches, el coletas siguió marcando rumbo de la estrategia y señaló que “no van a escuchar una sola mala palabra de mi parte, hay una sola cosa que quiere la derecha y es que entre la izquierda estemos discutiendo porque sabe que tiene un efecto desmovilizador”.

El líder de Podemos, también opinó que el PSOE tiene que buscar el voto de los “moderados” mientras él concentra las energías en volver a “ilusionar”. “Si somos capaces de repartir los papeles podemos parar a Ayuso” insistió Iglesias soñando un nuevo gobierno de coalición para Madrid.

Otro imposible se presenta en la carrera de Pablo Iglesias y de Podemos. En 7 años de carrera frenética todas las postas lo han sido: romper con el bipartidismo, entrar al parlamento europeo, al congreso de España, la moción de censura contra Rajoy, la coalición con el partido socialista y ahora ¿Madrid?.