El viernes 7 de agosto, Día de San Cayetano, los trabajadores de la economía popular volvieron a marchar desde Liniers hasta Plaza de Mayo. Diez años después de aquella primera peregrinación, las organizaciones sociales, sindicales y sectores de la Iglesia volvieron a poner en las calles una consigna que se transformó en bandera: “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.
La primera marcha había sido el 7 de agosto de 2016. La CCC, Barrios de Pie y la entonces Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) confluyeron en una movilización que reunió a unas 80 mil personas. La iniciativa fue inspirada en la histórica marcha de la CGT de Saúl Ubaldini de 1981, reprimida por la dictadura bajo la consigna “Paz, Pan y Trabajo”.
La movilización de los llamodos “Cayetanos” abrió una nueva etapa política que desembocó en la unificación de los movimientos sociales y una estrategia de lucha. Tres meses después, más de 200 mil personas se movilizaron al Congreso junto a la CGT y las dos CTA. El resultado fue la aprobación de la Ley de Emergencia Social, que creó el Salario Social Complementario y el Consejo de la Economía Popular.
Este movimiento también construyó un vínculo particular con el Papa Francisco. La consigna “Tierra, Techo y Trabajo”, repetida por el pontífice en sus encuentros con los movimientos populares, sintetizó una mirada sobre el trabajo vinculada con la Doctrina Social de la Iglesia y con documentos como Laudato si’ del Papa Francisco: una economía que no puede reducir la dignidad humana a las reglas del mercado.
Diez años después, el contexto es otro. Hay otro Papa en el Vaticano: Leon XIV. La movilización estuvo atravesada por el reclamo contra el desmantelamiento de las políticas destinadas a la economía popular, la eliminación del Potenciar Trabajo (ex Salario Social Complementario), el cierre de programas cooperativos, la paralización de obras de integración sociourbana y la situación de desfinanciamiento de los comedores comunitarios.
Luego de 10 años la discusión también se amplió. Se suman a los trabajadores informales nuevas formas de precarización vinculadas a las plataformas digitales, trabajadores de apps y a la llamada cuarta revolución industrial. Repartidores, trabajadores de aplicaciones y otras formas de empleo sin derechos laborales tradicionales forman parte de un mercado de trabajo que crece por fuera de las estructuras del empleo registrado.

La movilización reunió mas de 50 mil asistentes
Durante la jornada, las columnas avanzaron por Avenida Rivadavia hasta Plaza de Mayo. Hubo también un verdurazo, una feria de producción agraria y cooperativa y una muestra fotográfica que repasó los diez años de movilizaciones. En el acto acto central hablaron el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, referentes de las organizaciones sociales, sindicales y el arzobispo de Buenos Aires monseñor Jorge García Cuerva.
El arzobispo dijo ante la multitud: “San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”.
Por su parte el Premio Nobel de la Paz desde el escenario dijo: “Tenemos que trabajar a pesar de las diferencias para ver cómo reconstruimos el país. Hay que lograr la unidad del pueblo, hay desocupación, represión, pero estamos de pie. Tenemos que decirles “Nunca más”.”
La marcha de San Cayetano volvió a mostrar así que la disputa no pasa solamente por una política social. Está en discusión qué significa trabajo en una Argentina donde cada vez más personas sobreviven por fuera del empleo formal.
Los oradores de los movimientos sociales nucleados en la CTEP leyeron un documento que finalizó de la siguiente manera: “Marchamos por quienes perdieron su empleo. Marchamos por quienes no llegan a fin de mes. Marchamos por nuestros jubilados, por nuestros jóvenes, por la producción nacional, por la industria, por la obra pública y por la soberanía”.
Los referentes que hablaron fueron María Adela Antokoletz, integrante de FEDEFAM, y Alejandro “Peluca” Gramajo, secretario general de la UTEP, Leonor Cruz (CTA Autónoma) y Dina Sánchez (UTEP). Además estuvieron los tres secretarios generales de la CGT y las líderes de las dos CTA, que acompañaron las columnas con integrantes de gremios de las 3 centrales sindicales.
Diez años después de aquella primera peregrinación, los “Cayetanos” volvieron a las calles para defender una idea que atraviesa su historia: el trabajo no puede ser una mercancía más y la dignidad no puede quedar subordinada al mercado.










