Argentina entre enero y julio de 2026 exportó US$58.365 millones, un 22,9% más que en el mismo período de 2025, y acumuló un superávit comercial de US$16.080 millones.
Pero el dato abre una pregunta: ¿qué pasa con esos dólares una vez que ingresan?
En diálogo para ARG medios el economista Marco Kofman, del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), explicó que allí está una de las claves para entender el funcionamiento actual de la economía argentina.
“Los dólares de ese superávit comercial no están quedando en el país”, sostiene.
Según Kofman, una parte importante se destina al pago de intereses de la deuda externa pública, otra al pago de deuda externa de las empresas y también creció la salida de dólares por remisión de utilidades de empresas hacia sus casas matrices.
Los datos del Banco Central muestran que durante el primer trimestre de 2026 las empresas de inversión extranjera distribuyeron US$1.891 millones en utilidades y dividendos, el máximo de la serie para ese período, mientras que reinvirtieron US$852 millones.
A esto Kofman suma otro destino: la formación de activos externos, es decir, la salida de capitales hacia el exterior.
Dólares que entran, pero poco empleo
El récord exportador está concentrado principalmente en agro, petróleo y minería. La gran novedad del ciclo actual es el crecimiento de las exportaciones petroleras impulsadas por Vaca Muerta.
Pero esos sectores no tienen la misma capacidad para generar puestos de trabajo que otras ramas de la economía.
“Son tres sectores que no tienen la capacidad de traccionar empleo de forma directa, casi nada, casi nula y muy poco también empleo en forma indirecta”, explica Kofman.
Para el caso petrolero, Kofman señala el impacto territorial de Vaca Muerta:
“En Neuquén, que es la provincia de Vaca Muerta, hay un crecimiento del empleo muy bajo. Se crearon menos de 10.000 empleos, lo cual no compensa para nada la pérdida de empleo en el resto del país, incluso en otras provincias petroleras, que sufrieron el traslado principalmente de YPF hacia la cuenca neuquina.”
El resultado puede verse en el mercado laboral: en el primer trimestre de 2026 la desocupación alcanzó el 7,8%.
Al mismo tiempo, crece el pluriempleo. Según un análisis de Fundación Encuentro sobre la EPH del cuarto trimestre de 2025, 1,6 millones de personas tenían más de un trabajo, el 12,2% de los ocupados.
Para Kofman, ambos fenómenos forman parte de una misma transformación del mercado laboral:
“Pluriempleo, informalidad laboral, salarios a la baja son todas partes de un mismo menú, que es la forma que está asumiendo el mercado laboral de la Argentina.”

El costo de exportar también se siente adentro
El otro problema aparece cuando el modelo exportador impacta sobre los costos internos.
Kofman señala especialmente el precio de la energía. La equiparación de los precios locales con los internacionales puede aumentar los costos de producción de las industrias y, al mismo tiempo, hace más caras las tarifas energéticas de los hogares.
“Por un lado aumenta los costos de la industria, pero por otro lado también condiciona o reduce la demanda interna”, señala.
La industria manufacturera utilizó en julio apenas el 58,2% de su capacidad instalada, según INDEC. Es decir, más de cuatro de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar.
Así aparece la consecuencia central: Argentina exporta más y genera más dólares, pero los sectores que explican ese crecimiento no son grandes generadores de empleo y una parte de los dólares sale nuevamente del país.
¿Dónde queda el excedente?
La discusión, entonces, no pasa solamente por cuánto exporta Argentina, sino por qué ocurre con los dólares que genera.
Deuda externa, obligaciones de empresas, remisión de utilidades y formación de activos externos son algunos de los destinos señalados por Kofman. Mientras tanto, la economía interna enfrenta una menor utilización de la capacidad industrial y un mercado laboral con mayor desempleo y pluriempleo. Esto además hace más caro pagar la energía en el país. Se paga más caro la nafta, el gas y la luz eléctrica en las casas.
El propio BCRA informó que la deuda externa privada alcanzó los US$112.716 millones al 31 de marzo de 2026.
Para Kofman, el problema de fondo es que el récord exportador no necesariamente se transforma en desarrollo interno.
“Lo que nosotros venimos viendo es que nada de esos dólares quedan en el país, nada se reinvierte como para desarrollar si se quiere otras actividades al interior del país, sino que absolutamente todo se está yendo hacia afuera.”
Y sintetiza su mirada sobre el modelo económico:
“Lo que estamos viendo en el caso de la Argentina no es un esquema, un tipo de desarrollo, sino casi lo contrario, digamos una esquema de perpetuación de las injusticias económicas del país, de perpetuación de los límites que tiene la argentina para desarrollar una estructura soberana, una infraestructura, un esquema de distribución del ingreso y una estatalidad.”
La pregunta que queda abierta es simple: si Argentina genera cada vez más dólares, ¿Cuánto de esa riqueza queda dentro del país para producir, invertir y generar trabajo?










