Superliga Europea: la batalla que no pudieron ganar los ricos

La noticia de la creación de una Superliga europea, impulsada por los clubes más poderosos del mundo, causó un gran rechazo en el ambiente del fútbol. Las ligas nacionales, la FIFA, la UEFA y autoridades del Estado rechazaron este nuevo proyecto.

Por Facundo Campos

¿De que se trata el debate por la Superliga europea? La idea era hacer una nueva competencia por fuera de los torneos impuestos por la UEFA: Champions League y Europa League. Dicho campeonato iba a contar con 12 equipos fundadores, que tendrían una plaza asegurada independientemente de de su desempeño. Los clubes que formaban parte del proyecto eran el Real Madrid, Barcelona y Atlético Madrid por España; Manchester United, Liverpool, Chelsea, Manchester City, Arsenal y Tottenham por Inglaterra; y el Inter, Juventus y Milan por Italia.

La Superliga estaba diagramada para que compitan 20 equipos. A los ya mencionados, se iban a sumar otros clubes como Bayern Munich, PSG y Borussia Dortmund. El formato del torneo sería de dos dos grupos de diez equipos, con partidos de ida y vuelta, en donde clasificarían los tres primeros de cada zona. Los cuartos y los quintos jugarían una fase eliminatoria para completar los ocho equipos que disputarían los Cuartos de Final.

El comienzo de la Superliga estaba previsto para agosto de 2022, los clubes participantes recibirían la suma de 4.190 millones de dólares y el ganador del certamen se adjudicaría un monto de 250 millones de euros, el doble de lo que percibe el campeón de la Champions de este mismo año.

El presidente del Real Madrid, Florentino Peréz, fue el impulsor de esta controvertida idea. En una entrevista realizada en El Chiringuito, dio sus motivos para la creación de la Superliga: «Ahora el fútbol lleva perdiendo interés y se nota que las audiencias bajan y los derechos audiovisuales disminuyen. Estamos todos arruinados. Lo hacemos para salvar al fútbol, un Real Madrid — Manchester o un Barcelona — Milan son más atractivos que un Manchester con un equipo modesto de Liga de Campeones».

Muchas voces se manifestaron en contra y arremetieron con dureza, una de ellas fue la del presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, quien calificó la propuesta de «vergonzosa y egoísta» y añadió: «Nuestra competición (Champions) es abierta. La Superliga es una competición cerrada». A su vez, la UEFA lanzó un comunicado advirtiendo que los jugadores que participaran de la Superliga no podrían disputar el Mundial 2022.

La FIFA respaldó a la UEFA y tildó a la Superliga de «separatista y cerrada» e hizo énfasis en que «cualquier competición debería reflejar los principios fundamentales de la inclusión».

No sólo gente del fútbol repudió la creación de esta nueva competición: el presidente francés Emmanuel Macron catalogó este torneo como una «amenaza al principio de solidaridad y mérito deportivo». Otro que se refirió en términos muy duros fue el primer ministro británico, Boris Johnson, quien dijo: «No me gusta el aspecto de esa propuesta (…) Vamos a ver todo lo que podemos hacer con las autoridades del fútbol para asegurarnos de que esto no siga adelante como está planeado”.

En las tribunas de los estadios también se empezó a vivir un clima caldeado alrededor de este asunto y los hinchas del Leeds colgaron banderas en su partido frente a Liverpool —uno de los fundadores de la Superliga— con un lema que rezaba «Gánenselo en la cancha. El fútbol es para los hinchas». 

Finalmente la mayoría de los clubes dieron marcha atrás. Es que tan grande fue el rechazo que generó la Superliga, que 48 horas después ya se habían bajado la mayoría de los equipos que encabezaban el proyecto, dejando solo a Florentino Peréz.