Roque Dalton: el “revolucionario indócil”

¿Quién asesinó al guerrillero y poeta salvadoreño Roque Dalton? Con esa pregunta, el periodista argentino Pablo Solana inició un recorrido de varios años tras las sombras de quién, o quiénes, dieron la orden para que en mayo de 1975 el escritor, ya encolumnado en las filas de la guerrilla de su país, fuera fusilado por sus propios compañeros.

Las horas y días que Solana utilizó para leer cables desclasificados de la CIA, entrevistar a familiares y amigos del escritor, leer y reeler sus poemas, y aventurarse en las fogosas décadas del sesenta y setenta en América Latina, ahora ven la luz en su libro “La verdad en la garganta. La sombra de la CIA tras el asesinato de Roque Dalton”, publicado este mes por las editoriales Batalla de Ideas y La Fogata (de Colombia), y la Escuela de Formación José Carlos Mariátegui.

La obra de Solana puede inscribirse en la larga tradición del non fiction latinoamericano, donde comulgan el periodismo narrativo, la crónica, la voz de los y las entrevistadas como principal protagonista, y un collage en la escritura que, de alguna forma, homenajea al propio Dalton y a su vanguardista “Un libro rojo para Lenin”.

El autor -que publicó, entre otros libros, “Otto René Castillo. El poeta que convocó a su patria a andar y dio la vida para que suceda” (La Fogata) y “2001. No me arrepiento de este amor, historias y devenires de la rebelión popular” (Chirimbote)-, dialogó con ARG Medios sobre cómo fue la investigación sobre el asesinato de Dalton, que hasta el día de hoy se encuentra impune.

-¿Qué importancia tiene hoy en día investigar las causas del asesinato de Roque Dalton?

-Este libro entró a imprenta durante la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1976 en Argentina, con las calles colmadas de pueblo reclamando “Memoria, Verdad y Justicia”. En la elección que hice en su momento de la figura de Roque Dalton pesan, por supuesto, la admiración por su poesía y por su opción revolucionaria, pero también entra en juego esta identidad que me atraviesa, que tiene que ver con la lucha contra la impunidad, contra los verdugos del pueblo, aunque pasen las décadas y en algunos casos parezcan causas perdidas. En el caso de Roque, la manipulación que hicieron sus enemigos históricos sobre las circunstancias de su crimen me motivó a querer saber más, a echar luz sobre un hecho por demás turbio, donde parte de las sospechas recayeron por años en sus camaradas de guerrilla. En ese contexto, la propia izquierda salvadoreña de algún modo quedó atrapada. A más de medio siglo del crimen, su cuerpo permanece desaparecido, sus asesinos impunes, y como si eso fuera poco la sombra ominosa de la CIA se puede ver nítida detrás de toda la operación.

En ese marco, el libro puede despertar un nuevo ímpetu en el reclamo por saber la verdad. La familia del poeta, en particular su hijo Juan José, han sido de gran apoyo para esta investigación y ahora, con el trabajo publicado, creen que tal vez pueda reactivarse algún reclamo internacional porque Roque Dalton continúa desaparecido, su crimen merece ser caratulado de lesa humanidad y por lo tanto no considerarse prescripto.

Durante la investigación, ¿qué cosas que encontraste te sorprendieron?

-Lo que más me sorprendió y me indignó fue comprobar la manipulación a la que habían sido sometidos unos cables secretos que referían a Dalton, que se conocieron en 2012 por medio de un exagente de la CIA que los mencionó en un libro contra Fidel Castro. En ese libro, y en una nota posterior en la revista mexicana Letras Libres, quedaba clara la intención de ensuciar la memoria de Dalton y orientar las sospechas por su crimen hacia la Revolución cubana, algo completamente inverosímil por donde se lo mire. Pero no solo eso: sucedió además que se les dio cierta credibilidad a esas interpretaciones sin problematizar los intereses de las personas que las difundían. Entonces, para confrontar esa campaña sucia me volqué a profundizar una investigación no solo sobre los cables desclasificados en su momento, sino sobre una cantidad de evidencia desconocida hasta hoy, como el seguimiento que la CIA hizo sobre Dalton y su familia durante el exilio en Praga, y sobre las coincidencias entre ese organismo nefasto responsable de crímenes en toda América Latina, y unos personajes de la guerrilla salvadoreña sospechosos, que son los que terminan ordenando la ejecución del poeta. De esos cruces lo que surge es una historia potente, compleja y a la vez reveladora.

¿Cómo fue contar la historia de Dalton uniendo su vida más íntima y su vida más pública, y hasta clandestina?

-En el libro busqué construir un relato que entrecruce no solo aspectos de la vida que podríamos llamar “personal” de Dalton con su actividad pública o clandestina, sino también con su poesía, porque su figura de algún modo obliga a eso, si uno quiere ser leal a la esencia roqueana. El primer capítulo se apoya en una carta prácticamente desconocida que él dirige a sus hijos unos meses antes de partir a la guerrilla, cuando aún estaba entrenando en Cuba; esas páginas escritas a máquina condensan una sensibilidad muy humana con una alta exigencia ideológica y una honestidad descarnada. Siendo un texto personal, se convierte a la vez en una pieza clave para comprender su decisión más riesgosa, que fue la decisión de tantos militantes revolucionarios de su generación. Su estilo, en este caso, remite de manera directa a aquella despedida del Che que también dirige a sus hijos antes de partir a Bolivia. Es una carta “privada”, podríamos decir, que sin embargo tiene un enorme peso histórico. Lo mismo sucede con sus poemas, tanto los de su primera época de estudiante como los clandestinos, que escribe con heterónimos durante su último año de vida, ya en la guerrilla.

-¿La vida de Dalton puede conocerse o reconstruirse a través de su poesía?

-Podría hilvanarse toda una biografía de Dalton a través de su poesía: allí están las referencias a su infancia, sus poemas de la cárcel, sus poemas-crónicas del viaje a la Unión Soviética, su experimentación literaria vanguardista, sus amoríos y aventuras, la revolución que llevaba en la piel y proyectó en las letras. Consciente de esa particularidad única del personaje, fue un gran desafío darle forma narrativa a esta investigación. No sé cuánto del objetivo habré logrado, pero busqué ser muy exigente al momento de contar esta historia, para tratar de ser merecedor del gusto de haber escrito sobre un poeta de la talla de Roque Dalton.

¿Qué aportes o enseñanzas tiene todavía para dar Dalton en la actualidad?

-Más que enseñanzas, lo primero que Roque tiene para brindarnos es su arte, su poesía. No voy a adjetivarla ni a balbucear un análisis literario de su obra porque no es mi terreno, pero sí puedo dar testimonio como lector fanático de sus poemas y también de sus escritos ensayísticos o testimoniales. Sus textos son exquisitos, irreverentes, atrevidos, y esas cualidades eran parte de su personalidad. Roque escribió con cuerpo y alma, y eso se transmite en cada verso. Él mismo lo expresó en el poema “Arte poética 1974”: Poesía / Perdóname por haberte ayudado a comprender / que no estás hecha sólo de palabras. Por eso siempre sugiero que vayan a Dalton, preferentemente a las ediciones que ponen en contexto su producción literaria, porque es importante comprender esos contextos vitales en los que escribió. Pero si no consiguen sus libros también es válido buscar en internet, su poesía tiene suficiente potencia como para sobreponerse a algunos errores del copy/paste que hacen diversos sitios en la web.

A la vez, hay otro plano en el que Roque aun hoy nos interpela, y es su forma de entender la militancia y el compromiso revolucionario. Como sabemos, enfrentó a los gobiernos dictatoriales de su país, trabajó para la Cuba de Fidel y se enlistó en la guerrilla; pero menos conocida es la forma en que transitó esas apuestas. La irreverencia y la audacia para criticar todo lo que merece ser criticado le valió el recelo de figuras conservadoras dentro de la propia izquierda. Fue un revolucionario indócil, lo que debería ser algo natural pero lamentablemente a veces la militancia se vuelve rutinaria, ordenada, aburrida, estéril. Roque propuso todo lo contrario, tanto en la literatura como en el plano de la lucha por la liberación. Esa particularidad me despierta especial admiración, y creo que hay un aporte allí, a modo de mensaje, hacia las nuevas generaciones militantes. Por eso fue tan importante en este libro dar cuenta de ello, más allá de la investigación precisa sobre la responsabilidad de la CIA en su asesinato.