Lo que debe debatir el peronismo si quiere volver al poder: qué proyecto de país necesita la Argentina

El peronismo atraviesa un debate sobre cuál debe ser el modelo de desarrollo para las próximas décadas. En un mundo atravesado por disputas geopolíticas, transformaciones tecnológicas y crisis económicas, distintos sectores del campo nacional y popular comenzaron a discutir cómo reconstruir un proyecto de país con eje en la producción, el trabajo y la industrialización.

En mayo de 2026 , la Argentina se encuentra en una situación social crítica. Según datos oficiales, la pobreza infantil supera el 50% y el desempleo muestra una tendencia creciente. Para sectores del sindicalismo y del peronismo, el problema de fondo es la ausencia de un proyecto de desarrollo industrial capaz de generar empleo, fortalecer el mercado interno y reducir la dependencia financiera.

Para pensar un futuro programa de gobierno, distintos referentes consultados por ARG Medios recuperan herramientas históricas del peronismo: la Constitución de 1949, los planes quinquenales de los gobiernos de Juan Domingo Perón y los históricos programas de la CGT, como La Falda (1957), Huerta Grande (1962), la CGT de los Argentinos (1968) y los 26 puntos impulsados por Saúl Ubaldini en 1986. A esto se le suma la experiencia reciente de la década gobernada por los Kirchner

En todos los casos ya aparecen debates que hoy vuelven al centro de la escena: la independencia económica, la soberanía política, la redistribución de la riqueza y el problema de la deuda externa.

Industria, mercado interno y economías regionales

Uno de los dirigentes sindicales que participa de este debate es Hugo “Cachorro” Godoy, histórico referente de ATE y actual secretario general de la CTA Autónoma.

En diálogo con ARG Medios, Godoy sostuvo que “hay que pensar un modelo de desarrollo industrial que fortalezca el mercado nacional y que se base en la universalización de derechos”. Además, propuso “establecer un piso de dignidad, salario universal, reducción de horarios de trabajo para garantizar más empleos formales y la consolidación de incentivos para la economía popular, cooperativa y social”.

Para Godoy, uno de los desafíos centrales es revertir la fuerte concentración demográfica y económica del país. “El 40% de la población vive en el 1% del territorio”, señaló, y planteó la necesidad de promover nuevas ciudades y polos productivos vinculados a la producción de alimentos y al desarrollo regional.

En su gobierno, Milei habilitó importaciones de productos como papa, banana, arroz, azúcar, leche, carne de cerdo, café y yerba mate, entre otros. Productores y dirigentes rurales advierten que estas medidas afectan a pequeñas y medianas empresas vinculadas a la producción local en provincias como Salta, Formosa, Santa Fe, Mendoza, Río Negro, Tucumán y Buenos Aires.

“¿Por qué un país productor y exportador de alimentos tiene que importar comida para abastecer a su propia población?”, es una de las preguntas que se repite en distintos sectores del peronismo y del movimiento cooperativo.

En diálogo con ARG Medios, el exdirector de Federación Agraria Pedro Peretti advirtió que este tipo de políticas “ya se aplicaron durante los años noventa”. Según recordó, “por este tema se fundieron más de 100 mil productores y se remataron millones de hectáreas”.

Peretti propone fortalecer los establecimientos familiares, las pymes rurales y los cinturones hortícolas mediante políticas de incentivo a la producción local y mercados de cercanía. “Hay que reorganizar la logística nacional para que los alimentos no recorran miles de kilómetros y lleguen al consumidor sin tantos intermediarios”, explicó.

Dentro de este debate también aparece la necesidad de promover un modelo alimentario menos concentrado y con mayor agregado de valor en origen. La discusión incluye desde el rol de las grandes empresas alimenticias hasta la promoción de alimentos frescos, producción regional y precios accesibles tanto para productores como para consumidores.

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Recursos naturales y control estratégico

Otro de los ejes centrales de la discusión es el control y la industrialización de los recursos naturales estratégicos.

Actualmente, gran parte de la explotación de petróleo, gas, litio y minerales se desarrolla bajo esquemas extractivos orientados principalmente a la exportación de materias primas. Para distintos sectores del peronismo, el desafío consiste en avanzar hacia procesos de industrialización que generen empleo y desarrollo tecnológico en el país.

En ese sentido, Godoy planteó que “los recursos estratégicos de la Nación tienen que estar bajo empresas públicas co-gobernadas por el Estado y con participación comunitaria en los territorios de origen”.

El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, también se refirió a este tema. En diálogo con ARG Medios sostuvo que “el litio tiene que transformarse en baterías y en desarrollo industrial”. Y agregó: “En un gobierno como el de Milei solamente se exporta el mineral sin agregado de valor”.

La discusión también involucra la infraestructura necesaria para sostener un proyecto de industrialización: recuperación del sistema ferroviario, fortalecimiento de la marina mercante, control aduanero y nuevas políticas para el comercio exterior.

Algunos sectores del sindicalismo incluso vuelven a plantear la necesidad de recuperar herramientas estatales de regulación del comercio exterior para evitar la fuga de divisas y fortalecer el desarrollo interno.

Tierra, renta agraria y deuda externa

La discusión sobre el modelo económico también reabre el histórico debate sobre la propiedad de la tierra y la renta agraria.

El productor y dirigente de Nuestra América, Manuel Bertoldi, sostuvo en ARG Medios que “la concentración de la tierra en la pampa húmeda se remonta a la campaña del desierto y a la conformación histórica de la oligarquía terrateniente”.

Para Bertoldi, uno de los problemas actuales es que la discusión sobre la propiedad de la tierra “quedó invisibilizada”, incluso dentro de amplios sectores populares.

En algunos espacios del peronismo comenzó a debatirse la posibilidad de aplicar mayores cargas impositivas sobre grandes extensiones rurales o rentas extraordinarias vinculadas al sector agroexportador. Sectores cercanos al ex secretario de Comercio Guillermo Moreno plantean que esos recursos podrían destinarse tanto al pago de la deuda externa como al financiamiento de un programa de desarrollo industrial.

En paralelo, continúa la discusión sobre el rol del Fondo Monetario Internacional en la economía argentina.

Godoy señaló que “desde 1957 el FMI utiliza la deuda externa como mecanismo de condicionamiento geopolítico”. Y agregó: “Eso sigue trabando el desarrollo del sistema productivo nacional”.

Trabajo, plataformas digitales y derechos laborales

El futuro del trabajo también aparece como uno de los temas centrales del debate.

Walter Correa sostuvo que “no solamente hay que proyectar el futuro, sino también recuperar lo que el país ya hizo en otros momentos de su historia industrial”.

El ministro bonaerense reivindicó las experiencias de desarrollo tecnológico e industrial de los gobiernos peronistas y recordó que “durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner se crearon millones de puestos de trabajo sin necesidad de una reforma laboral”.

Otro de los puntos de discusión es la regulación de las plataformas digitales y las aplicaciones de reparto o transporte.

Sobre esto, Correa explicó que durante debates en la Organización Internacional del Trabajo “los países centrales rechazaban convenios colectivos para trabajadores de plataformas, mientras que los países del sur global impulsaban mayores regulaciones”.

“Nuestra posición es que esos trabajadores tienen que tener convenio colectivo como cualquier otro trabajador”, afirmó.

Educación técnica y desarrollo nacional

El debate sobre un nuevo modelo productivo también involucra al sistema educativo y, especialmente, a la educación técnica.

Durante los primeros gobiernos peronistas, la formación técnica fue considerada una herramienta central para el desarrollo industrial. En esa etapa, se crearon organismos específicos para la formación de trabajadores y se expandió el sistema de escuelas técnicas.

Actualmente, distintos sectores educativos y sindicales advierten sobre el deterioro presupuestario de las escuelas técnicas, los centros de formación profesional y las universidades nacionales.

Para muchos dirigentes del campo nacional y popular, cualquier proyecto de desarrollo futuro necesitará una fuerte inversión estatal en educación técnica, ciencia y tecnología.

La idea es que las universidades y escuelas técnicas puedan articularse con las necesidades productivas de cada región: desarrollo metalmecánico en zonas mineras, tecnología agroindustrial en regiones pampeanas o formación energética en provincias vinculadas al petróleo y el gas.

En este marco, distintos sectores del peronismo consideran que la discusión de fondo ya no pasa únicamente por ganar elecciones, sino por definir un proyecto de país capaz de combinar producción, trabajo, desarrollo científico y soberanía económica.

El desafío es construir un nuevo programa de desarrollo nacional en un contexto internacional marcado por la disputa por los recursos estratégicos, la transformación tecnológica y el avance de modelos económicos cada vez más concentrados.