El predio de ATE Rosario se convirtió ayer en un punto de encuentro para sindicatos estatales, aceiteros, docentes universitarios, aeronáuticos, trabajadores de la salud y del sector fluvial, entre otros gremios. La consigna que atravesó el acto fue avanzar desde los conflictos que cada sector viene protagonizando hacia una coordinación territorial que permita construir una medida de fuerza común.
La apuesta del FreSU es comenzar con paros regionales y hacerlos confluir en una huelga nacional antes de fin de año. El salario ocupa el centro de la convocatoria: el frente plantea un ingreso mínimo de $3 millones para cubrir las necesidades básicas de una familia trabajadora, junto con el reclamo por el desendeudamiento de los hogares, la defensa de la educación y la salud pública y el rechazo a la reforma laboral.
Pero detrás del anuncio de las medidas hay una estrategia de construcción sindical que, según pudo conocer ARG Medios, busca desarrollarse desde los territorios hacia una coordinación nacional.
La estrategia: construir desde abajo
Luego del encuentro, la secretaria general de ATE Rosario, Lorena Almirón, destacó en diálogo con ARG Medios que la experiencia del FreSU a nivel nacional es, para el sindicalismo rosarino, el resultado de una acumulación de experiencias territoriales y de la necesidad de construir unidad de acción.
“La política para nosotros surge del barro, de la calle, de la huelga, de los barrios, de los territorios, de las luchas cotidianas”, sostuvo Almirón.
La dirigente explicó que el objetivo inmediato es llevar esa lógica a cada región: convocar plenarios de trabajadores, reunir a los sindicatos que estén dispuestos a luchar y definir planes de acción propios que puedan desembocar en paros regionales.
La construcción tampoco pretende reproducir mecánicamente la estructura nacional del frente. Según explicó Almirón, allí donde no estén todos los sindicatos que integran el FreSU nacional, la propuesta es sumar a aquellos gremios que compartan la decisión de organizarse y movilizarse.
“Tenemos que unir todas las luchas para tener más fuerza y acumular un músculo, una fuerza que nos sirva para llevar adelante todos nuestros objetivos”, señaló.
La apuesta es que esa acumulación territorial funcione como el primer escalón de una medida nacional. No se trata solamente de convocar a un paro, sino de construir previamente las condiciones sindicales para hacerlo efectivo.
“Las marchas se van a transformar en paro”
Desde el escenario, el secretario general de ATE nacional, Rodolfo Aguiar, puso el salario en el centro de la estrategia. “Desde Rosario convocamos a profundizar la lucha hasta alcanzar los 3 millones de pesos de ingreso mínimo para vivir con dignidad”, afirmó, y sostuvo que existen motivos para avanzar hacia una huelga general antes de la visita del Papa.
El planteo fue acompañado por dirigentes de distintos sectores. El secretario general de Pilotos, Pablo Biró, afirmó que el FreSU surgió frente a lo que definió como un ataque del gobierno contra los trabajadores y resumió la estrategia con una consigna: “Las marchas se van a transformar en paro”.
Desde el sector aceitero, el secretario general de SOEAR, Marco Pozzi, sostuvo que la prioridad es comenzar por Rosario: “Necesitamos iniciar un paro regional. Antes de fin de año va a llegar ese paro nacional”.
En la misma línea, el secretario gremial de la Federación Aceitera y Desmotadora, Ezequiel Roldán, vinculó la pelea salarial con el endeudamiento de los hogares y planteó avanzar incluso hacia “un paro por tiempo indeterminado”.
En tanto, la secretaria gremial de Conadu, Beatriz Introcaso, dijo: “Las y los docentes universitarios estamos muy lejos de un salario mínimo vital y móvil de 3 millones de pesos, pero vamos a luchar por eso y por que este gobierno cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario”.
La secretaria general de Fesprosa, María Fernanda Boriotti, recordó que el FRESU nació como una respuesta sindical frente al avance de las políticas del gobierno nacional y reivindicó la decisión adoptada en el plenario del 1º de Mayo de acompañar las distintas luchas “sin tenerle miedo a hacer un paro”.
Rosario, un laboratorio de unidad sindical
El encuentro dejó así planteado un esquema que combina construcción territorial y coordinación nacional. Primero, plenarios en los lugares de trabajo; después, articulación entre sindicatos de cada región; luego, paros regionales y, como horizonte, una huelga nacional.
Para Almirón, esa construcción tiene además una característica central: debe hacerse desde abajo. “Construimos desde abajo, desde las bases”, afirmó, y remarcó que el FRESU puede adquirir en cada región una impronta propia.
La jornada de Rosario dejó, de esta manera, algo más que un nuevo anuncio sindical. En un escenario atravesado por conflictos salariales, despidos, endeudamiento y disputas por las condiciones laborales, el FreSU intenta convertir los reclamos dispersos en una estrategia común de confrontación.
El desafío ahora será territorial: que el programa expresado ayer en Rosario pueda convertirse en organización concreta en los lugares de trabajo. Y que esa organización sea capaz de llevar el paro de las regiones a todo el país.










