“Los sueños se conquistan defendiendo las ideas”: Díaz-Canel en el I Coloquio Internacional Fidel Castro

Más de 1.500 delegados se reúnen en La Habana para debatir el pensamiento y la obra del líder de la Revolución cubana

Con la participación de más de 1.500 delegados de todo el mundo, comenzó este lunes (10) en La Habana el I Coloquio Internacional “Fidel Castro Ruz: pensamiento y obra”, en vísperas del centenario del natalicio del líder de la Revolución cubana.

El encuentro reúne a académicos, investigadores y militantes con el propósito de homenajear, debatir y sistematizar el legado teórico y práctico de Fidel Castro, así como analizar su impacto en la historia contemporánea y la vigencia de su pensamiento frente a los desafíos actuales.

“Aquí está el pueblo de Martí y de Fidel, resistiendo, aferrado a su historia, en la convicción de que nuestra isla se define y se defiende en los destinos del mundo moral”, afirmó durante la apertura René González Barrios, director del Centro Fidel Castro Ruz, una de las principales entidades organizadoras del coloquio.

A través de mesas de debate, ponencias y presentaciones de libros e investigaciones, el evento busca articular la investigación rigurosa y sistemática con el trabajo político de movimientos y partidos de izquierda de todo el mundo. En referencia al espíritu del encuentro, González Barrios exhortó: “Regresemos a Fidel, a su legado, sirvamos de sus ideas y praxis revolucionaria. Y junto a él reflexionemos sobre cómo enfrentar un futuro que inevitablemente pertenece a nuestro pueblo”.

“La brújula más precisa”

El discurso central de la apertura estuvo a cargo del presidente cubano y primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Al saludar a las delegaciones internacionales, aseguró que “venir a Cuba hoy, en medio del recrudecimiento del bloqueo y de la hostilidad imperial, es un gesto de solidaridad militante que honra el legado de Fidel” y constituye, indicó, “el mejor y más sólido monumento que pueden levantar los embajadores de la verdad, los testigos de que Cuba no se rinde, los compañeros de ruta de una revolución que trasciende fronteras”.

En un contexto marcado por uno de los momentos más difíciles de la Revolución cubana, frente a las políticas de guerra impulsadas por Estados Unidos contra la isla, Díaz-Canel sostuvo que el coloquio no pretende quedarse en la nostalgia por el pasado, sino recuperar el pensamiento de Fidel como herramienta para enfrentar el presente.

“No estamos aquí para administrar la nostalgia”, afirmó, al señalar que las ideas de Fidel Castro continúan siendo “la brújula más precisa” para atravesar la situación que vive actualmente el pueblo cubano.

Durante su intervención, Díaz-Canel hizo un extenso recorrido por algunos de los momentos más emblemáticos de la juventud de Fidel Castro, desde su etapa como joven abogado dedicado a la defensa de los pobres y los trabajadores hasta su autodefensa tras los sucesos del Moncada, en un discurso posteriormente conocido como La historia me absolverá, en el que condensó el programa político de la Revolución. También destacó su papel en la organización del Ejército Rebelde y en el triunfo revolucionario frente al ejército de la dictadura, así como su posterior proyección internacional como líder de Cuba.

“¿Qué nos legó el Comandante en Jefe? Nos legó la certeza de que los sueños se conquistan defendiendo las ideas; nos dejó la lección de que el internacionalismo es una actitud que nos debe distinguir; nos enseñó la convicción de que el socialismo es el único camino para salvar a la humanidad del abismo”.

Díaz-Canel destacó además algunas de las principales enseñanzas políticas que, a su juicio, dejó Fidel Castro: la defensa del medio ambiente y de la humanidad como parte de la lucha por el socialismo; la necesidad de poner la ciencia al servicio de las mayorías y no del capital; y la importancia de preservar la unidad entre los revolucionarios por encima de las diferencias tácticas.

“Fidel nos legó una manera de pensar y actuar. No dejó recetas; dejó un método. Y ese método nació de la praxis, no sólo de la biblioteca”, afirmó.

Al remarcar la dimensión ética de su figura, el presidente cubano agregó: “Vivió como pensó y murió como vivió. Eso, en un mundo donde la política se ha vuelto un espectáculo de hipocresía, es un desafío permanente a la conciencia”.

Frente a las agresiones de Estados Unidos, Díaz-Canel recordó una cita pronunciada por Fidel el 26 de julio de 1978, en Santiago de Cuba: “Nosotros estamos dispuestos a resistir digna y abnegadamente los años que sean necesarios el bloqueo imperialista. Si otros transigen, si otros se dejan sobornar, si otros traicionan, Cuba sabrá mantenerse como ejemplo de una revolución que no claudica, que no se vende, que no se rinde, que no se pone de rodillas”.

A pocas horas de conmemorar los cien años del natalicio de Fidel, Díaz-Canel señaló que, para los revolucionarios, especialmente para los jóvenes, la cita de La Habana no debe ser entendida como una celebración ritual, sino como un deber: pensar a Fidel no como una figura del pasado, sino como un estratega cuya obra trasciende su tiempo.

“El futuro no está escrito, nosotros tenemos el poder de escribirlo. Sí, el imperio es poderoso, pero la historia está del lado de los pueblos”, aseguró ante los enormes desafíos que enfrentan las izquierdas y los movimientos revolucionarios.

En esa línea, llamó a asumir el pensamiento de Fidel como una herramienta para enfrentar los desafíos del presente y construir el futuro, y no simplemente como un conjunto de ideas para evocar durante las conmemoraciones. “El centenario de Fidel es un punto de partida. Es el momento de asumir que su legado no está en el pasado, sino en el presente y en el futuro que estamos construyendo. No basta con recordarlo; hay que estudiarlo. No basta con admirarlo; hay que emularlo”.