Este 3 de septiembre por la noche, Javier Milei habló en cadena nacional desde el Salón Blanco de la Casa Rosada y aseguró que la cuestión Malvinas era “la causa más importante y sagrada” que tienen los argentinos. Anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, el endurecimiento de sanciones contra empresas petroleras que operan en el archipiélago y el fortalecimiento de la presencia militar en el Atlántico Sur.
El discurso llegó dos días después de que Donald Trump, en una entrevista con el canal británico GB News, insinuara que no apoyaría al Reino Unido en un eventual conflicto con Argentina y afirmara que el país europeo “no es el mismo que hace 20 o 25 años”. Trump también reprochó a Londres por no haberlo respaldado en su ofensiva contra Irán y puso en duda la capacidad militar británica para mantener el control de las islas. El mandatario estadounidense declaró el 31 de agosto que no descartaba “revisar” la posición de neutralidad de Estados Unidos sobre la soberanía de Malvinas.
La cadena nacional de Milei generó una reacción inmediata en el arco político argentino. Patricia Bullrich celebró los anuncios y aseguró que “por primera vez, un Presidente de Estados Unidos comienza a reconocer que la soberanía argentina sobre las Malvinas es una cuestión que debe ser escuchada”. Por otro lado, Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense, escribió en su cuenta de X: “267 días tardó el fan de Thatcher en cumplir la ley. Ahora lo hace de manera oportunista”.
El señalamiento de las contradicciones del presidente argentino no es un dato menor, porque Milei había expresado en 2020 que se sentía identificado históricamente con Winston Churchill, Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Durante el debate presidencial de 2023, reivindicó a la ex primera ministra británica y la ubicó entre los grandes líderes de la historia. Para justificar su admiración, comparó a Thatcher con un futbolista que le hubiera hecho goles a Argentina: “no quiere decir que uno no pueda considerar que quienes estaban en frente eran personas que hacen bien su trabajo”.
Al mismo tiempo que en su despacho de la Casa Rosada, tiene expuestos recuerdos de la dirigente británica en una mesa. El vocero presidencial, Adrián Ravier, intentó bajar el tenor de la polémica al afirmar que Milei fue “sacado de contexto” y que su admiración por Thatcher se limita a su plan de estabilización económica.
Por su parte, Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antartida y Atlántico Sur durante el gobierno de Alberto Fernández, fue más duro. Advirtió que Milei “está funcionando en modo Galtieri” y que utiliza la cuestión Malvinas para salir de una crisis económica, política y social de cara a las elecciones de 2027 . “Es muy evidente que hay un ‘modo Galtieri’ en su accionar; tiene que ver con sus expectativas electorales y un cambio de la posición”, sostuvo Carmona en una entrevista con la agencia NA.
Además, el exfuncionario agregó que Trump no está moviendo fichas por simpatía con Argentina, sino por los intereses de Washington. “Trump instrumentaliza la cuestión de Malvinas para presionar a Gran Bretaña para que disponga mayor presupuesto para la Otan e incremente su accionar en Medio Oriente”, explicó.
La advertencia de Carmona y otros actores tiene un antecedente: el hundimiento del ARA General Belgrano durante la guerra de Malvinas bajo el gobierno de Thatcher, que dejó 323 marinos argentinos muertos. Suponer un apoyo automático de Estados Unidos por afinidad ideológica es un error estratégico que ya pagó Argentina en 1982.
Pero la contradicción del mandatario argentino también se ve en los hechos, porque mientras Milei anunciaba una base naval, su gobierno desfinanció las Fuerzas Armadas y redujo el presupuesto de defensa. El exsecretario de Malvinas recordó que las sanciones contra empresas en Malvinas ya estaban previstas por leyes vigentes y que el gobierno nacional las había dejado sin efecto hasta ahora.
En paralelo, el gobierno de Chile avanzó en la apertura de una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino, cuyo primer viaje está previsto para noviembre. La iniciativa, impulsada por el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, busca abastecer a las islas con alimentos, vinos y materiales de construcción, y fue anunciada durante la visita de Milei a Santiago. El excomandante en jefe de la Armada chilena, Julio Leiva, advirtió que la medida “obviamente, va a haber problema” con Argentina .
El giro de Milei es el más evidente de su gestión. Durante meses, mientras el proyecto Sea Lion avanzaba con una inversión de 1.800 millones de dólares en la Cuenca Norte de Malvinas, el gobierno no movió un dedo. Recién ahora, casi con las elecciones presidenciales encima y con Trump moviendo el tablero mundial, habla de “causa sagrada”. La pregunta que queda flotando es si la soberanía es un principio irrenunciable o una herramienta electoral que se activa cuando conviene.










