Del 15 al 27 de agosto, treinta militantes de nueve países latinoamericanos participaron en la Brigada de Juventudes de Alba Movimientos en Venezuela. Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Colombia, Chile, México, Argentina y Brasil integraron esta experiencia de formación y solidaridad. “En el transcurso de la Brigada decidimos ponerle el nombre de Fidel Castro en honor a los 100 años del natalicio de Fidel”, explicó Leonel Renner, militante del Movimiento Popular Nuestramérica y uno de los participantes argentinos.
La brigada se organizó en cuatro ejes. Renner los describió así: “La formación política sobre el proceso de la revolución bolivariana, la experiencia de las comunas, las reuniones con diferentes áreas del gobierno de Venezuela y las acciones de solidaridad en campamentos transitorios.” Sobre el bloqueo y la organización popular, agregó: “Pudimos charlar de los efectos del bloqueo en el pueblo venezolano, de cómo salió el gobierno de Nicolás Maduro a generar respuestas alternativas para hacerle frente a ese bloqueo. La importancia en todo ese proceso de las comunas y de la economía comunal como una economía que permitía la subsistencia de gran parte del pueblo venezolano”.

El eje político que atravesó toda la brigada fue la exigencia de libertad para el presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, secuestrados el 3 de enero por fuerzas militares estadounidenses en una operación que dejó 132 víctimas, entre ellas 90 militares venezolanos y 32 cubanos. Renner describió la situación actual de Venezuela: “Bajo presión y bajo amenaza y con su presidente secuestrado, el gobierno de Venezuela se ve obligado a hacer algunas concesiones a Estados Unidos para poder mantener la vida de Nicolás Maduro y la posibilidad de que vuelva a su país a ocupar su rol de presidente electo”.
También visitaron los campamentos transitorios de La Guaira y Caracas, donde convivieron con las familias afectadas por el doble terremoto del 24 de junio, que dejó más de 6.500 muertos y miles de damnificados. Renner destacó la organización de los campamentos: “En los campamentos transitorios se ve una articulación muy positiva y muy fluida entre las diferentes áreas de gobierno que logra dar respuesta a gran parte de las problemáticas. Los campamentos transitorios están bastante bien organizados, gestionados por el Ministerio de las Comunas, por comuneros y comuneras”.

Los brigadistas trabajaron en las cocinas, organizaron donaciones de medicamentos y ropa, y realizaron actividades lúdicas con los niños. “También tuvimos muchas actividades relacionadas a organizar actividades lúdicas con los niños y las niñas, que conozcan nuestros diferentes países, nuestras diferentes culturas, jugar a la pelota, dibujar, pintar”, contó el militante argentino.
Por su parte, Hernán Vargas, representante del capítulo venezolano de Alba Movimientos, planteó que “es fundamental construir la unidad de los pueblos en un gran frente contra el imperialismo” y que “el camino hacia el socialismo, que parte de la comuna, de la gente que se autoorganiza, que autogobierna su territorio y que redistribuye los recursos según sus necesidades, es el mismo camino que llevó a la construcción de comedores comunitarios en Argentina y de campos del MST en Brasil”.
Los jóvenes reafirmaron su compromiso con la Revolución Bolivariana, con la difusión de la verdad sobre Venezuela para combatir el cerco mediático, y con la solidaridad permanente con las luchas del pueblo palestino y haitiano. “Seguiremos llevando adelante el legado de Chávez y Fidel. Aquí nadie se rindió y Chávez sigue vivo en las calles, en las paredes y en los corazones”, cierra el documento. En una región donde los gobiernos progresistas pierden terreno, la brigada inscribió su nombre en la historia de la solidaridad internacionalista.










