“Estamos en una democracia de los venenos”: la Multisectorial “Paren de Fumigarnos” cumple 20 años

Desde el 2006, diferentes organizaciones socio-ambientales se unieron por un mismo objetivo: frenar las fumigaciones que enferman a la población y acompañar a los vecinos afectados en diferentes puntos del país. Pero también, el espacio nació para discutir el (otro) modelo productivo del país.

Foto: Juan Pablo Barrientos

Es una tarde de junio de 2019 y cientos de personas marchan por el centro de Rosario. Todos llevan barbijos, pero todavía la pandemia ni siquiera es una predicción de las mentes más apocalípticas. Al frente de la marcha, un grupo de mujeres empuja una bandera con la consigna: “Paren de Fumigar”.

Esa fue la denominada “Marcha plurinacional de los barbijos”, porque reunió a diferentes sectores socioambientales del país para intentar consolidar un hecho político que ponga en discusión y denuncie las prácticas del agronegocio. Siete años después, el escenario -parece- ser todavía más adverso. 

“Hay muchos vecinos que no están seguros de si hacer o no la denuncia cuando aparece el mosquito fumigador, o la avioneta. Nosotros tenemos un modelo de denuncia que ofrecemos para que los vecinos puedan accionar. También ofrecemos nuestros abogados ambientales”, explica para ARG Medios, el referente de la Multisectorial “Paren de fumigarnos”, Mauricio Cornaglia.

El espacio nació el 27 de septiembre de 2006, fruto de la unión de tres organizaciones que ya venían de largo recorrido en defensa de la salud pública y la naturaleza: el Centro de protección a la naturaleza, el grupo de Reflexión Rural y Madres de Ituzaingó Anexo (Córdoba).

Su nombre, también, fue mutando. Nació como Campaña “Paren de Fumigar”, para terminar siendo “Paren de fumigarnos”.

“Creemos que es fundamental nuclear un sector que respalde a los vecinos y vecinas afectados, porque hay poderes y presiones locales que terminan silenciando esas denuncias”, sostiene Cornaglia y menciona un ejemplo claro: cuando a la referenta ambiental de Pergamino, Sabrina Ortiz, le mataron su perro en la puerta de su casa, después de haber denunciado las fumigaciones en el barrio.

En estos 20 años, la multisectorial no sólo acudió a los lugares donde se empezaban a tejer luchas frente a las prácticas de agronegocio, sino que también movilizó desde actividades, charlas y algunas otras intervenciones, como la muestra fotográfica que están realizando en diferentes localidades de Santa Fe, denunciando los efectos de los agroquímicos.

Foto: Pablo Piovano

Se trata de una muestra de fotos de Pablo Pivano, quien retrató a Fabián Tomassi, ex trabajador rural que se convirtió en un emblema de lucha contra los agroquímicos.

“Lo que estamos buscando es modificar las leyes. Las provincias se lavan las manos y se aprovechan de que no haya una legislación nacional. Los intendentes, a su vez, hacen lo mismo con una normativa floja a nivel provincial. Entonces es fundamental lograr algo a nivel nacional”, dice el referente ambiental de “Paren de Fumigarnos”.

Desde la Multisectorial admiten que el contexto actual es mucho más complejo y el modelo del agronegocio -con todo su paquete tecnológico incluido- está “super instalado”. Sin embargo, sin buscar dejar frases esperanzadoras, analizan que en estos 20 años sí se dieron grandes avances en defensa del ambiente y la salud.

“Mientras vamos retrocediendo en general también hemos ido ganando terreno porque mucha más gente se fue involucrando. Y además porque hay cosas que a veces no lo percibimos: mediáticamente los temas se fueron instalando”, planea Cornaglia.

Desde la Multisectorial consideran que allí son claves los integrantes de la denominada “ciencia digna”, así como también abogados ambientalistas, médicos y comunicadores. De todas formas, el corazón de las luchas se da en los territorios y son protagonizados por vecinos y vecinas que se enfrentan a las fumigaciones.

 

Decidir sobre nuestra salud 

En 20 años de luchas, avances y retrocesos, una pregunta quedó flotando en el aire: ¿Qué democracia se puede construir si muchos de los argentinos ni siquiera pueden elegir ser o no fumigados?

“Me parece muy interesante reflexionar sobre la democracia chiquita que tenemos. (Osvaldo) Bayer decía que no hay democracia si siguen existiendo villas miserias. Bueno, yo creo que no estamos en democracia si nos fumigan, si nos dejan sin agua por el litio o la megaminería. Por eso desde la asamblea hablamos de la ´democracia de los venenos´”, expresa Cornaglia.

En ese sentido, la urgencia es “encontrarse” con otros sectores que, pese a muchas diferencias, están en la misma situación. Para poder elegir qué comer, para poner sobre la mesa el concepto de “Soberanía Alimentaria” o la promoción de la agroecología.

“Los derechos humanos elementales son vulnerados todos los días. Y atacar los derechos de la naturaleza, termina perjudicando a las personas”, dice Mauricio y cierra:
“Estoy cada vez más convencido que acá en las asambleas socioambientales y espacios de debate está la herramienta para construir una comunidad más justa”.