“Que estén ustedes hoy aquí en Cuba es una osadía y un hecho de enorme valor, porque están en Cuba y porque están con Cuba”, afirmó este sábado (8) el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante más de 180 delegados de 27 países que participan en la IV Asamblea Continental de ALBA Movimientos.
Durante un extenso intercambio de reflexiones y experiencias, en el que se presentó como un militante más, el primer secretario del Partido Comunista de Cuba compartió un amplio análisis sobre la difícil situación que atraviesa la Revolución Cubana, las agresiones imperialistas y los desafíos que enfrentan los revolucionarios.
“La solidaridad representa el eslabón más alto al que puede aspirar la humanidad”, señaló Díaz-Canel, al expresar en esa idea uno de los principios del ideario de la Revolución Cubana.
A través de una extensa exposición, se refirió a la escalada de agresiones que enfrenta el país, desde el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos hace más de seis décadas hasta las nuevas medidas adoptadas por Washington desde finales de enero, que han profundizado la asfixia energética y aumentado las amenazas contra entidades y empresas no estadounidenses que comercien con el Estado cubano.
“A ese bloqueo recrudecido le agregaron un bloqueo energético. Aquí hace siete meses que no entra, que entró solo un barco de petróleo”, explicó el presidente cubano.
En su exposición, Díaz-Canel describió las consecuencias que la guerra económica de Washington y la asfixia energética tienen sobre la población. Recordó que, pese a contar con un sistema de salud público y universal, con capacidad para llegar a todos los rincones de la isla y producir parte de los medicamentos que necesita, las medidas de Washington han generado una situación crítica para miles de pacientes. La imposibilidad de importar insumos indispensables para la fabricación de medicamentos ha obligado a interrumpir tratamientos.
“Hay 98.500 pacientes en lista de espera quirúrgica y entre ellos hay más de 12.000 niños. Hay 34.000 embarazadas, a las cuales no les hemos podido efectuar las ecografías prenatales suficientes. Hay 117.000 adultos y 1.200 niños que padecen de cáncer y que hoy no tienen los tratamientos primarios que necesitan y estamos teniendo que ir a tratamientos secundarios o terciarios”, afirmó con voz trémula, entre la indignación y la tristeza.
Al mismo tiempo, explicó que la presión sobre las navieras ha impedido la llegada de más de 9.000 contenedores con alimentos, insumos para la producción de medicamentos y sistemas fotovoltaicos destinados al programa de transición energética.
Aun así, ante este escenario, el mandatario sostuvo: “Sepan que aún en las peores circunstancias, Cuba seguirá luchando, seguirá resistiendo y seguirá venciendo. Es nuestro compromiso con el legado imperecedero de Fidel”.
“EL MUNDO LO VAMOS A CAMBIAR NOSOTROS”
Con el avance de la extrema derecha, a la que calificó de fascista, como telón de fondo, Díaz-Canel sostuvo que serán las fuerzas populares las que tendrán en sus manos la capacidad de transformar el rumbo de la historia.
“El mundo lo vamos a cambiar nosotros, los que ocupamos las plazas, los que defendemos el territorio, los que siembran con agroecología, los que educan en las periferias, los que tejen redes de cuidado, los que alzan la voz contra el racismo y el patriarcado y los que denuncian la complicidad de los medios hegemónicos”, afirmó. Señaló además que esa labor está “en la esencia” del trabajo que desarrolla ALBA Movimientos junto a las organizaciones sociales.

Ante un poder hegemónico que actúa a escala global, planteó la necesidad de construir una resistencia capaz de articularse internacionalmente. En ese marco, llamó a fortalecer “la unidad” frente a la fragmentación, “la articulación” frente a la desinformación y “la conciencia” frente a la resignación.
En respuesta a las acusaciones de Washington, que presenta a Cuba como un centro de articulación de la izquierda y califica de “terroristas” a organizaciones y movimientos vinculados a ella, Díaz-Canel respondió con ironía: “Cuba no tiene que convencer a nadie de la necesidad de las revoluciones y de la necesidad del socialismo. Cuba no tiene que exportar socialismo ni revoluciones porque la historia es la que nos da las clases, los aprendizajes de dónde están las causas de los problemas del mundo y cuál debe ser el futuro”.
También reivindicó la organización colectiva ante la lógica de los algoritmos y planteó colocar el humanismo y la solidaridad por delante del egoísmo y el individualismo.
“Pongamos por delante el humanismo frente al egoísmo y al individualismo extremo, pongamos por delante la solidaridad y frente a la colonización cultural, pongamos por delante la identidad”, afirmó.
El presidente cubano vinculó esta construcción con la necesidad de superar la crítica al capitalismo y avanzar en alternativas concretas desde los territorios.
“No basta con condenar el capitalismo, hay que construir el socialismo desde los territorios, desde las prácticas cotidianas de solidaridad, desde el respeto a la Madre Tierra y a las diversidades humanas”, expresó.
También llamó a movilizar a parlamentos y gobiernos para impulsar leyes que permitan enfrentar políticas de presión externa. “Hay que movilizar a los parlamentos y a los gobiernos”, afirmó, cuestionando que un gobierno pueda determinar desde Estados Unidos con quién puede comerciar otro país.
Al cierre del encuentro, Díaz-Canel volvió sobre el significado de la presencia de los movimientos populares en Cuba: “Cuando tantos en el mundo se rinden a los mandatos de Washington, a su criminal orden de desconectarnos del mundo, ustedes han elegido estar en Cuba en la hora más difícil”.










