¿De verdad van a aprobar la Reforma Laboral en medio de esta ola de despidos y crisis industrial? 

Podríamos sacudirnos con una pregunta directa, sin vueltas. Podríamos ponernos a pensar que hoy el gobierno (y sus aliados en el Congreso) podrían llegar a aprobar un proyecto de ley que va claramente en contra de los derechos laborales consagrados. Y en el marco de una profunda crisis laboral e industrial. En medio de un paro general y con un Congreso blindado de fuerzas federales.  ¿Esto de verdad les parece normal? 

Ayer, una de las principales fábricas del país dejó a 920 trabajadores en la calle. La empresa de neumáticos Fate era un ícono en la industria nacional, con más de 80 años de producción. Sobrevivió a todas las crisis  –desde la dictadura, la hiperinflación, el neoliberalismo de los 90´, la crisis del 2001 y el gobierno de Macri–  , pero no a dos años de Milei. 

En ese contexto, hoy la Cámara de Diputados de la Nación podría aprobar el proyecto de “Modernización Laboral”, que impulsa el gobierno. Entres sus principales puntos elimina las indemnizaciones tal cual la conocíamos  -con la posibilidad de que sean financiadas con fondos del Anses,  es decir de los propios aportes jubilatorios- , la limitación del derecho a huelga,  la posibilidad de trabajar hasta 12 horas sin pagar horas extras y la limitación para tomarse vacaciones en enero. 

El paro de la CGT de este jueves es en rechazo a la medida, que sin embargo ya cuenta con media sanción y hoy se encamina a encontrar mayoría en la Cámara Baja. Sobre todo, porque el Paro no estará acompañado de una contundente movilización. 

Es decir, hoy se podría aprobar una ley en medio de una ola de despidos, con un paro general y con un Congreso blindado de fuerzas federales, que ya reprimieron la semana pasada y podrían volver a reprimir hoy. 

Tampoco podemos olvidar el contexto de la industria: según fuentes oficiales, entre noviembre del 2023 y agosto del año pasado, ya se perdieron 276 mil puestos de trabajo, lo que equivale a la pérdida de más de 400 empleos por día.

Los sectores más afectados incluyen la industria manufacturera, la construcción, el transporte y los servicios, con caídas relativas en transporte (11,9%) y construcción (8,2%).

En ese sentido, se estima que más de 20.000 empresas, mayormente pymes, dejaron de operar entre fines de 2023 y septiembre de 2025. Es decir, una verdadera masacre industrial, que repercute en el plato de comida y dignidad de la clase trabajadora. 

¿El proyecto de reforma laboral que impulsa el gobierno habla de cómo construir más trabajo o evitar más despidos?  No, al contrario.  Está hecho a medida de los grandes empresarios y busca eliminar la supuesta “industria de juicio”. 

¿El proyecto de reforma laboral del oficialismo podría beneficiar a los trabajadores informales o “en negro”?  No, tampoco.  De hecho, viene a socavar derechos consagrados para el sector formal y no habilita facilidades para poner en blanco a quienes hoy trabajan en condiciones precarias. 

Entonces, la pregunta más sana que nos queda es: ¿Qué carajo están por aprobar los legisladores y el gobierno de Milei?    ¿Qué carajo nos pasa como sociedad que no podemos ver que lo que se viene es completamente en contra de los laburantes y a favor de los más ricos y poderosos?

Pase lo que pase hoy en el Congreso, queda sólo una certeza: el país va a cambiar. Y la larga y sacrificada historia de la clase obrera, también.