La guerra civil en Afganistán amenazará a Afganistán, China y Pakistán

EE. UU. anunció el retiro de tropas de Afganistán. Sin embargo, en el país continúa una guerra civil que amenaza la región de Asia central.

Afganistán guerra civil
Foto: Defence Images (UK)

Estados Unidos prometió retirar – el 11 de septiembre de 2021 – las tropas de combate que mantiene en Afganistán desde octubre de 2001. Esta guerra no ha conseguido ninguno de los objetivos enarbolados para justificar los 20 años de invasión: ni ha dado lugar a la fragmentación real de los grupos terroristas, ni ha destruido a los talibanes. El gran sufrimiento y el enorme despilfarro de riqueza social que ha causado terminarán, finalmente, con la vuelta de los talibanes al poder y el retorno a Afganistán de los grupos terroristas que, hasta ahora, estaban atrincherados en diferentes partes de Asia Central.

Guerra civil

En Afganistán existen dos formas de guerra.

En primer lugar, la que lleva a cabo Estados Unidos – y la Organización del Tratado del Atlántico Norte – contra sus adversarios en Afganistán. Estados Unidos y la OTAN han establecido alianzas con una serie de proyectos políticos, entre los que se encuentra, efectivamente, el Gobierno de Ashraf Ghani, presidente de Afganistán. Esta guerra terminará, según lo anunciado por Estados Unidos y la OTAN.

En segundo lugar, está la guerra entre el Gobierno de Ashraf Ghani (respaldado por Occidente) y las fuerzas de apoyo a los talibanes. Esto es una guerra civil entre afganos, cuyas raíces se remontan a varias décadas atrás. Aunque la primera forma de guerra que mencioné termine, la guerra civil continuará. Las dos principales fuerzas de Afganistán – el Gobierno de Ashraf Ghani y los talibanes – no están dispuestas a formar un Gobierno de unidad nacional ni a crear un mecanismo que ponga fin a la guerra civil.

El fracaso de los diálogos de paz entre las distintas partes interesadas en Afganistán – incluido Estados Unidos – en Doha, Qatar, sugiere que la guerra civil continuará. Estados Unidos, desde 2001, no ha trazado ninguna hoja de ruta política seria para una retirada. Las tropas estadounidenses se irán tan bruscamente como llegaron.

El Ejército Nacional Afgano está debilitado y gran parte del territorio se encuentra fuera de su control. En los últimos meses, los talibanes guardan su pólvora mientras esperan que Estados Unidos se retire, para entonces intensificar el ataque contra el Gobierno de Kabul. Un informe del Equipo de Apoyo Analítico y Vigilancia de las Sanciones, presentado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 1 de junio, sugiere que Al Qaeda y la red Haqqani se preparan para atacar en cuanto surja la oportunidad. Al Qaeda es “una parte tan ‘orgánica’ o esencial de la insurgencia que sería difícil, si no imposible, separarla de sus aliados talibanes”, señala el informe.

Un funcionario de los servicios de inteligencia paquistaníes, bien informado sobre la situación en Afganistán, me dijo que el campo se escapará gradualmente del control de Kabul, y que los talibanes y sus aliados – incluyendo a Al Qaeda y otros grupos terroristas regionales – están seguros de que, al final del verano de 2022, tendrán la victoria.

Ni en Estados Unidos ni en Asia Central queda algún deseo de que la presencia militar estadounidense continúe. No ha aportado nada bueno y no promete ninguna ventaja en el futuro.

Posibilidad regional

El 3 de junio de 2021, los ministros de Asuntos Exteriores de Afganistán (Mohammad Haneef Atmar), China (Wang Yi) y Pakistán (Shah Mahmood Qureshi) mantuvieron su cuarto diálogo trilateral. Fue la primera reunión de alto nivel celebrada desde septiembre de 2019. No hubo ninguna referencia directa a la retirada de las fuerzas estadounidenses, pero estableció el contexto para los dos resultados más importantes de la reunión.

En primer lugar, China se comprometió a desempeñar un “papel constructivo” para mejorar las relaciones entre Afganistán y Pakistán, que ya llevan mucho tiempo deterioradas y se han tensionado más debido al conflicto regional entre India y Pakistán. China mantiene estrechos vínculos con los Gobiernos de Afganistán y Pakistán, ya que la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) requiere paz en Asia Central para el éxito del enorme proyecto de infraestructuras y comercio, que va desde la costa china del Pacífico hasta el océano Índico y el mar Mediterráneo. La influencia de China sobre estos países es considerable. Aunque China pueda crear un modus vivendi entre el presidente Ghani y el primer ministro de Pakistán, Imran Khan, esto no resuelve los problemas más profundos, como la debilidad militar del Gobierno de Ghani.

En segundo lugar, sobre la base de la cooperación de estos Gobiernos en el proceso de lucha contra el terrorismo, los ministros de Asuntos Exteriores acordaron hacer frente conjuntamente a los grupos terroristas que operan en Afganistán y en sus países vecinos como el Partido Islámico del Turquestán o Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (ETIM), el ISIS y Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP). El Gobierno de Pakistán está preocupado por las operaciones del TTP, que opera a lo largo de las fronteras de los dos países pero tiene su base en la provincia afgana de Paktika. China, por su parte, está muy preocupada por el ETIM, que opera en Afganistán y Tayikistán y ha intentado desestabilizar la provincia china de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang. El ETIM mantiene estrechos lazos con los talibanes, que – aunque han mantenido conversaciones con los chinos – entienden que su uso del ETIM les da ventaja contra China. No está claro si estos tres Gobiernos podrán realmente debilitar a estos grupos terroristas, incubados por los talibanes.

Una red enmarañada

Ahora parece imposible que Estados Unidos permanezca formalmente en Afganistán. Sencillamente, no hay voluntad política para que las tropas permanezcan en el país, aunque Estados Unidos mantendrá fuerzas paramilitares y mercenarias en Afganistán.

Sin embargo, dada la mayor presión de Estados Unidos sobre China, hay muchas pruebas de que a Estados Unidos no le molesta la posibilidad de que el corazón de Asia se llene de inestabilidad después del verano de 2021. En 2003, Estados Unidos definió al ETIM como grupo terrorista, para luego retirarlo de esa lista en 2020. Esto es una clara evidencia de los intereses de Estados Unidos en desestabilizar la provincia china de Xinjiang.

El funcionario de inteligencia paquistaní sugiere que si los talibanes toman Kabul, grupos como el TTP y el ETIM se envalentonarán para llevar a cabo ataques en Pakistán y China, respectivamente. Estos grupos, me dice, lucharán junto a los talibanes para debilitar el control de Kabul y utilizar el campo para lanzar estos ataques; sin que sea necesario que los talibanes tomen realmente el control de Kabul.

Lo que queda por verse es si los talibanes pueden dividirse o no. Los talibanes son una combinación confusa de nacionalismo y patriotismo afgano, así como de diversas formas de islamismo político. Hay elementos en los talibanes que son mucho más nacionalistas y patrióticos que comprometidos con las corrientes islamistas. Los intentos de separar a los “moderados” de los sectores más duros han, en gran medida, fracasado. Esto ha sido evidente por lo menos desde la fallida petición del ex presidente estadounidense Barack Obama a los “talibanes moderados” en 2009.

Sencillamente, no hay suficiente fuerza en la sociedad afgana para resistir la expansión de los talibanes. Tampoco existe todavía una capacidad organizada de los ciudadanos afganos para construir un nuevo bloque contra los fracasados Gobiernos respaldados por Estados Unidos (desde Hamid Karzai hasta Ghani) y los talibanes. Pero si los vecinos de Afganistán detienen su apoyo a los talibanes, y si son capaces de profundizar en un proyecto económico (como el BRI), entonces existe la posibilidad de que este nuevo bloque acabe surgiendo. Por ello, el diálogo entre Afganistán, China y Pakistán es fundamental. De hecho, podría ser – a largo plazo – más importante que las conversaciones con los talibanes.