China y la política del covid cero: una estrategia propia

Luego de las críticas, Xi Jinping salió en defensa de sus políticas contra la variante Ómicron. El sistema sanitario chino, las vacunas y el ejemplo de Shangai.

Las medidas que toma el gobierno chino se justifican para evitar miles de muertes en pocas semanas debido al bajo nivel de vacunación

Las medidas responden al peor brote epidémico en el país desde inicios de 2020 y aunque las cifras de contagios son mínimas comparadas con otros países, las autoridades aplican estrictamente la política de «cero covid» e imponen confinamiento en ciudades enteras en cuanto se detectan algunos casos.

Shanghái, la ciudad más poblada del país, lleva más de 60 días en cuarentena estricta. Por su parte, Beijing se encuentra desde hace unas semanas bajo restricciones de movimiento y muchos lugares públicos como restaurantes, cafés y gimnasios, están cerrados.

Hace unas semanas un estudio publicado en la revista científica “Nature” indicaba que de no llevar una política estricta de covid cero, China tendría alrededor de 1,6 millones de personas fallecidas en un período de pocos meses. Razón por la cual, el gobierno del gigante asiático continúa sosteniendo la política restrictiva con los casos de covid-19. Es que, pese a que la situación no sea tan grave como en 2020, China conoce sus limitaciones.

Uno de los puntos más importantes para comprender las polémicas medidas que adoptó el gobierno de Xi Jinping tiene que ver con que  un gran número de adultos mayores a partir de los 60 años no están vacunado, cifra que se extiende a alrededor de 49 millones de personas. Sobre esto dialogó ARGMEDIOS con Marco Fernándes, parte del equipo Dongsheng News.

El residente de la ciudad de Shanghai aclaró que “China no mantuvo una política de obligatoriedad de las vacunas, entonces gran parte de la población no se vacunó por miedo a los efectos colaterales”. 

En segundo lugar, Fernándes sostiene que el sistema de salud chino no es tan fuerte como para sobrellevar los efectos de un contagio masivo como el que ocasiona la variante Omicrón y mucho menos para las terapias intensivas o los fallecimientos. 

Si bien es difícil el comercio desde el exterior hacia China, lo cierto es que desde el 2022 Beijing ha desarrollado un sistema de circuito cerrado para permitir que algunas fábricas sigan funcionando durante los brotes. Los trabajadores están metidos en una burbuja, transportados entre las habitaciones y la planta de la empresa con pruebas y controles de temperatura regulares. 

La semana pasada, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó a China diciendo que no cree que la política estricta de cero covid «sea sostenible teniendo en cuenta el comportamiento del virus». Y añadió: «Hemos discutido este tema con expertos chinos e indicamos que el enfoque no será sostenible. Creo que un cambio sería muy importante».

Por su parte, Mike Ryan, director de emergencias de la OMS, agregó que el impacto de una política de Covid cero en los derechos humanos debe tenerse en cuenta junto con su efecto económico. «Necesitamos equilibrar las medidas de control con el impacto en la sociedad, el impacto que tienen en la economía, y eso no siempre es una calibración fácil», señaló.

Las críticas de la OMS se dieron días después de que el presidente chino, Xi Jinping, insistiera en que su Gobierno no tiene intención de cambiar de rumbo. Si lo hiciera y levantara el Covid cero con ómicron circulando sin control por el país, el estudio de Nature da idea del futuro escenario que se encontraría China: 5,1 millones de ingresos hospitalarios, 2,7 millones de ingresos en Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y 1,55 millones de muertes en un período de seis meses hasta septiembre de 2022. 

La demanda máxima proyectada en UTI sería de hasta 15,6 veces la capacidad existente. «Se prevé que las personas no vacunadas de 60 años o más representan el 74,7 % del número total de muertes debido a la brecha en la cobertura de vacunación», explica el informe.

La actividad sufre una caída, pero se intenta mantener a partir de los esfuerzos del gobierno

El turismo en China

El turismo es otra de las dificultades, tanto externa como interna. En cuanto a los viajes desde el exterior, particularmente desde Argentina, se deben realizar dos pruebas PCR de COVID-19 dentro de los dos días previos a la salida del país. Por otra parte, se pide además otro test de antígenos antes de las 12 horas de embarque. No importa si el esquema de vacunación está completo, la exigencia es la misma. 

En cuanto al turismo interno, las restricciones son parecidas: Gisela Cernadas es economista, vive en Beijing y también forma parte del colectivo Dongsheng News. En diálogo con este medio, nos explica que el turismo nacional “está bastante limitado y que aún no puede recuperar los números de 2019”. 

Las contradicciones hacia adentro del país tienen que ver, sobre todo, con tener o no controlada la situación para tener una apertura económica y no se continúe con las restricciones, aún así, el gobierno chino parece cada vez más lejos de la idea de priorizar la economía por sobre los habitantes. 

Cernadas manifiesta que Shanghai es el “caso emblemático porque en Shangai no aplicaron las políticas de covid cero desde el inicio” y como tardaron en aplicar las restricciones, eso hizo “que se esparza muchísimo más el virus y que haya gente que hace ya un mes y medio que está en está en cuarentena en la ciudad”. Y esa restricción, le está pegando fuerte a la economía. 

En abril de este año la caída del consumo fue la más alta desde marzo de 2020. Gisela Cernadas sostiene que si aplicaban un confinamiento desde el principio, aunque el costo fuera enorme, “no serían más de 60 días como en la actualidad”. Shangai es el ejemplo del gobierno chino para decir que la política del covid cero tiene que mantenerse firme porque sino los costos son mucho más altos.