“Contundente y determinante”. Así describen desde la querella a los resultados de la inspección ocular que se dio el pasado 13 de mayo en Pergamino, en el marco de un juicio histórico por contaminación con agrotóxicos, que tiene a siete productores agropecuarios y dos ex funcionarios procesados.
El mismo se encuentra en su fase final, con las últimas audiencias fechadas para la semana que viene, lo que determinará finalmente el momento de alegatos. Se trata del primer caso de contaminación de este tipo en la provincia de Buenos Aires que llega a la justicia federal. Y uno de los pocos en el país en donde se pudo poner de manifiesto que la exposición a las fumigaciones con agroquímicos , enferma y mata.
“Fue una jornada satisfactoria: el tribunal pudo conocer de manera directa cómo es el contexto de los hechos que se relataron durante las audiencias. No sólo en materia de distancia sino también desde el punto de vista socioambiental. Como por ejemplo, la precariedad de las viviendas cercanas a los campos fumigados”, contó para ARG MEDIOS, Carlos Quintana, abogado de Sabrina Ortiz, una de las principales afectadas en el caso.
El defensor recordó que según los testimonios de varios vecinos de los barrios lindantes a los campos, durante las fumigaciones “el veneno entraba en sus casas por todos lados”, dudando de si abrir para que ventilara, o cerrar toda abertura.

La inspección ocultar, entonces, no fue un hecho más. Se trató de una medida de prueba fundamental para que el expediente pueda entenderse desde el territorio y exista una verdadera consciencia de lo que los vecinos y vecinas pasaron durante años en Pergamino.
“Para los juicios ambientales es un hecho casi inédito. Sólo se recuerda el excedente Ituzaingó (Córdoba), donde hubo una inspección judicial de esta manera”, consideró Quintana
Durante la recorrida de los tres barrios afectados de la localidad bonaerense, los jueces del Tribunal Oral Federal N° 2 de Rosario, Elena Dilario, Román Lanzón, y Eduardo Rodrigues Da Cruz, caminaron cada punto georeferenciado en la causa y se pudo tener mayor certeza de dónde fueron recogidas las muestras de agua y suelo contaminado.
“Se pudo demostrar lo que los testigos venían relatando en el juicio: que las fumigaciones se hacían a escasos metros de las viviendas”, agregó el abogado, recordando que para la querella no es tan importante “discutir distancias”, sino poner de manifiesto que hubo contaminación ambiental “de manera riesgosa para la salud”.

En ese sentido, los vecinos afectados confían en que la justicia comprenderá que “no hace falta acreditar enfermedad”, si se tiene en cuenta que ya se comprobó un hecho de contaminación reiterado y que los químicos utilizados durante las fumigaciones “son potencialmente cancerígenos”.
La escala penal para un delito así va de los 3 a los 10 años de prisión, pero ahora se deberá esperar si la Justicia determina penas altas o más bien excarcelables. En ese sentido, hay poca expectativa.
“Lo que va a quedar probado es que estas actividades son altamente contaminantes y con un riesgo elevadísimo de generar daños en la salud. Todo lo que venga deberá adecuarse a esto”, concluye Quintana.
El próximo 27 y 28 de mayo serán las fechas de alegatos para la finalización del juicio por contaminación en Pergamino. Ese mismo día, el Tribunal podrá dictar sentencia o demorar su determinación para los próximos días.
Sin dudas, ese fallo será un antes y un después para la lucha de los pueblos fumigados en la provincia y en el país.
*Gentileza fotos Julia Sciliani.















