Represión en Gimnasia: los miembros de la bonaerense en la mira

Lo que prometía ser fiesta, terminó en tragedia a manos de la policía bonaerense. Una fuerza cada vez más autogobernada y un Ministro de Seguridad “intocable”. ¿Quiénes son los responsables políticos del hecho?

Por la muerte del hincha a raíz de la represión solamente hay jefes policiales separados de sus cargos.

El pasado jueves se vivió en el bosque de la ciudad de La Plata una terrorífica escena que marcó un antes y un después en la historia del fútbol argentino. El partido de Gimnasia contra Boca, que prometía ser una fiesta, terminó en tragedia, tras la represión policial que sufrieron socios e hinchas de Gimnasia. 

Las imágenes de una feroz bonaerense reprimiendo en las afueras de la cancha del Lobo impactaron a propios y ajenos. Después, la conmoción fue total cuando se informó la muerte de César “Lolo” Regueiro, el hombre de 56 años que falleció de un paro cardiorespiratorio al recibir gases lacrimógenos al igual que las 20 mil personas que quedaron por horas dentro del estadio aguantando el aire.

“La gente ya está acostumbrada a que la maltraten”, dijeron algunos. Es por eso que si algo no engrandeció aún más lo que podría haber sido una masacre, fue la calma y la solidaridad de los hinchas. Treparon las rejas y los más habilidosos ayudaron a los más chicos y dificultosos a trepar. Abrieron agujeros al ras del piso para que pasen niños y un hincha en silla de ruedas. Crearon un improvisado “centro de contención de niños” para los extraviados de sus familias. Y se fundieron en abrazos para aguantar el gas lacrimógeno.

“Fue un Cromañón 2”, dijo Rodrigo Arvallo, hincha de gimnasia y amigo de Lolo Regueiro quien todavía tiene un ojo comprometido luego del fatídico jueves. “El ojo que yo perdí me lo sacó la policía”, dijo.

Gimnasia volvió a jugar ayer en el bosque. La entrada solo era para socios. La policía no se fue. Hubo un gran despliegue de fuerzas de seguridad a lo largo del Bosque y en las inmediaciones de la cancha. Eran quince uniformados cada media cuadra: más de 500 policías, y varios de ellos pertenecían a fuerzas especiales de la Bonaerense.

Por otro lado, la hipótesis de la sobreventa quedó descartada por las autoridades del club, quienes presentaron las planillas oficiales para desmentir las acusaciones del ministro de Seguridad, Sergio Berni. A partir de ahí, todos los ojos se dirigieron a la bonaerense, sus conflictos internos y la autonomía propia que los vuelve cada vez más rebeldes.

 

Más de un responsable

Tras el brutal episodio del jueves pasado, dos uniformados fueron separados de sus cargos: el comisario Juan Manuel Gorbaran; jefe del operativo, el oficial principal Fernando Falcón, quien disparó e hirió con balas de goma al camarógrafo de TyC Sports, y Alejandro Morinigo, segundo al mando en el operativo. Sin embargo, hay otros personajes que también tienen implicancias políticas y no han sido acusados ni señalados con el dedo por la justicia. 

¿Quiénes son ellos? Eduardo Aparisio, titular de la A.Pre.Vi.De y el Jefe de la Departamental de Policía de La Plata, Sebastían Perea, quien había sido designado en ese cargo horas antes del incidente, suplantando a Diego Galarza.

¿Quiénes eran estos directivos?  Eduardo Aparisio es el titular de la  Agencia de prevención de la violencia en el deporte, el organismo que garantiza la seguridad en los partidos de fútbol de la provincia de Buenos Aires, y que depende del Ministerio de Seguridad.

Aparicio es la tercera carta que juega Berni. Primero convocó a Juan Manuel Lugones, ex Secretario de Seguridad de Eugenia Vidal, y a quien Berni pide a su lado cuando asume en el 2019. Luego de dos años de gestión, Lugones fue denunciado por una causa de abuso sexual y abandonó su lugar. Fue reemplazado por Gustavo Gómez, quien solo duró medio año en el cargo. 

Finalmente el puesto quedó para Aparicio, quien tras la represión de la policía, no titubeó en considerar que el Club tenía las mismas responsabilidades. “Berni fue enérgico con la evaluación de los hombres de la fuerza. Hay un proceso de investigación para ver dónde estuvo la falla del operativo. En situaciones como esta, todos somos responsables”, aseguró.

Además, quien está a cargo de garantizar la seguridad del fútbol bonaerense, le atribuyó la culpa a una cancha “sumamente desbordada”, lo que resultó “una causante” de los hechos de violencia ocurridos en las afueras cuando la policía reprimió para evitar que ingresaran más hinchas a la cancha.

Aparicio tiene una desconocida pero polémica carrera en distintos ámbitos políticos. Pasó del radicalismo como asesor de bloque en el Concejo Deliberante porteño, a Secretario privado de Fernando De La Rúa, en los tiempos donde era Jefe de Gobierno de CABA. Luego apadrinado por el exgobernador Daniel Scioli, quien lo ubicó ni más ni menos como su Ministro de Desarrollo Social de la provincia cuando era gobernador.

Un ministro “intocable”

Días después del hecho, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof salió a hablar. A sorpresa de muchos, no solo omitió cualquier tipo de denuncia o separación del cargo al Ministro de Seguridad, sino que lo elogió por su trabajo. A pesar de que Berni dijo que “su renuncia estaba a disposición del gobernador todos los días”, Kicillof no se animó a hacerlo.

“Sí, puso su a disposición su renuncia. Todos los ministros pueden hacerlo. Pero repito, solo afrontará consecuencias dependiendo de los resultados que divulgue la Justicia”, dijo el gobernador.

“Lolo” Regueiro, el hincha que falleció a raíz de la feroz represión de la policía bonaerense.

Lo cierto es que mientras la investigación continúa abierta para averiguar a los presuntos culpables del asunto, en el bosque se le llora a Lolo Regueiro. Para recordarlo y pedir justicia se realizó una sentida marcha  organizada por los familiares y amigos del hincha en las inmediaciones de la cancha. 

Y mientras la justicia -se supone- investiga la responsabilidad de la policía y del ministro Berni, el nieto del “Lolo” le dedica un gol en el partido de fútbol infantil en la Liga Amateur Platense, cuando debajo de la camiseta asoma su remera con la cara de su abuelo. Mientras tanto, se hace un minuto de silencio antes de los partidos para recordarlo. Mientras tanto los jugadores de gimnasia salen a la cancha con una remera que dice: “No fueron incidentes. Fue represión”.