Durante el corralito del 2001, Sandra Morales y Rodolfo Hakl, perdieron todos sus ahorros. Años después, cansados de la inseguridad de la gran ciudad, tomaron la decisión más trascendental en sus vidas: abandonar todo lo conocido y buscar suerte en la Patagonia.
Tras una búsqueda árdua, encontraron una porción de tierra cerca del Lago La Plata, Chubut. Allí -a 120 kilómetros de ripio del pueblo más cercano- construyeron su cabaña, cosecharon sus propias verduras, pescaron y trabajaron en el mantenimiento de la zona durante 10 años. Ahora, el municipio de Alto Río Senguer, a cargo de Miguel Mongilardi, los quiere echar del lugar.
“Ofrecimos trabajo o pagar impuestos a cambio de vivir acá, pero el municipio de Alto Río Senguer no aceptó ni quiso conciliar nuestra situación sino que nos inició dos juicios”, cuenta la pareja de jubilados.
Además, agregan que durante el tiempo que duró el juicio penal sufrieron de todo: “tuvimos muchas visitas de gente que luego declaró en nuestra contra. También nos robaron cosas cuando íbamos a ver al juez y cuando salimos a hacer la denuncia del robo, nos calumniaron por la Radio Nacional del pueblo”.
La justicia no dudó en utilizar la fuerza, pese a que se trataba de una pareja de adultos mayores en medio de la montaña. Cuentan que el juez los declaró en rebeldía y “los mandó buscar con el GEOP (Grupo Especial de Operaciones Policiales), quienes esposaron y maltrataron a Rodolfo”.

“Hace diez años que vivimos acá. Nunca hubo una usurpación, como dicen. Nunca invadimos un territorio, acá no había alambrado, ningún tipo de construcción. De hecho el vecino más cercano está a 20 kilómetros”, cuenta para ARG MEDIOS, Sandra, quien junto a su pareja levantaron su cabaña “La Bronco Kurupy“, en donde ofrecen dulces regionales, proveduría, y también funciona como casa de te, mate y café.
La mujer es clara: dice que el municipio los quiere sacar porque “tienen guardada esta zona para el mejor postor” . “La zona de Lago La Plata de a poco lo fueron vendiendo y acá no hay inmobiliaria. Es todo negocio del municipio”, enfatiza.
Actualmente, la causa que podría desalojarlos se encuentra en manos de la Cámara de Apelaciones, luego de que ambos sean absueltos de usurpación, pero no de la devolución de las tierras.

La pareja vive de la jubilación de Sandra, docente jubilada, y aseguran que “han aportado mucho” desde que viven en Lago La Plata: “mejoramos el acceso que era una huella intransitable, apagamos fogones que los turistas dejaban encendidos cuando estaba permitido acampar, juntamos basura que los turistas dejan, despejamos el camino de árboles caídos, construimos un muelle con nuestras propias manos, mejoramos el puente de Laguna del Toro hace unos años. También hemos prestado auxilio a turistas”.
Tanto Sandra como Rodolfo no están ajenos al debate que se dará en el Congreso este jueves, donde se le podría dar media sanción a un proyecto de ley que permitirá que extranjeros puedan comprar tierras en el país, sin límites.
“Consideramos que la ley de tierras no debe ser aprobada. Estamos a favor de la marcha. No puede ser que tantos extranjeros quieran tener territorio argentino y nosotros nos cueste tener un poquito de tierras”, resume la mujer. Y cierra: “Lo único que queremos es vivir en paz acá”.















